Ya saben lo muchísimo que disfruté de Gideon la Novena. Esa novela de nigromantes en el espacio que nos presentó un universo tan fascinante y lleno de secretos que me dejó alucinada, así como también con muchas ganas de seguir explorándolo. Por eso hoy quiero recomendarles su continuación: Harrow la Novena, de Tamsyn Muir. El segundo libro en la Tetralogía de la Tumba Sellada, una novela que ha resultado tan asombrosa (o más que su predecesora) pero también aún más exigente con el lector.
«—Necesito que ocultéis mi dolencia —dijo Harrowhark—. Como comprobaréis, estoy loca».
En este segundo libro la protagonista será nuestra querida Harrowhark Nonagesimus (Harrow para los amigos y enemigos). La última nigromante de la Novena Casa quien, tras todo lo vivido en la Morada de Canaán, no está pasando por su mejor momento. Aunque superó con éxito las pruebas del Emperador, sobrevivió y ahora pertenece al exclusivo y privilegiado grupo que forman parte de su séquito personal, ella no es una lictora como los demás. Digamos, sin entrar en spoilers, que la inmortalidad que debió alcanzar tras su paso por la Primera Casa no fue completa y debe lidiar con las consecuencias.
