Las despedidas siempre me resultan agridulces. Pero terminar las novelas protagonizadas por mi chica final favorita no solo fue triste y alucinante, sino también extremadamente sangriento. Y es que Stephen Graham Jones convierte El Ángel del lago Indian, la última entrega de la trilogía, en un festival de sangre, vísceras y misterios. Casi todos los tropos del slasher y muchos del cine de terror hacen su aparición, por lo que el autor logra sorprendernos una y otra vez. En Proofrock nadie está a salvo cuando se acerca Halloween, ni siquiera las chicas finales.
«A veces, las mentiras son lo único que te impulsa a seguir. Las mentiras y los deseos descabellados. Voy servida de ambos».
Si son fans de los slashers y aún no han leído Mi corazón es una motosierra (mi reseña) y No temas a la Parca (mi reseña), se están perdiendo las dos primeras novelas de la mejor trilogía de terror que pueden encontrar actualmente en librerías. Tienen que conocer a Jade Daniels, una joven mitad nativoamericana obsesionada con las películas de terror que ve cómo su pueblo se transforma de la noche a la mañana en el escenario de esos horrores que tanto disfrutaba ver en su viejo VHS. El Ángel del lago Indian cierra la trilogía del lago Indian y transcurre cuatro años después del segundo libro. Por eso, si aún no lo han leído es mejor que no continúen leyendo la reseña porque, aunque no contiene spoilers de la tercera entrega, puede desvelarles detalles de las anteriores que es mejor descubrir de primera mano.

