In the Nevernever: El Ángel del lago Indian, de Stephen Graham Jones

El Ángel del lago Indian, de Stephen Graham Jones

14 mayo 2026

 


Las despedidas siempre me resultan agridulces. Pero terminar las novelas protagonizadas por mi chica final favorita no solo fue triste y alucinante, sino también extremadamente sangriento. Y es que Stephen Graham Jones convierte El Ángel del lago Indian, la última entrega de la trilogía, en un festival de sangre, vísceras y misterios. Casi todos los tropos del slasher y muchos del cine de terror hacen su aparición, por lo que el autor logra sorprendernos una y otra vez. En Proofrock nadie está a salvo cuando se acerca Halloween, ni siquiera las chicas finales.

«A veces, las mentiras son lo único que te impulsa a seguir. Las mentiras y los deseos descabellados. Voy servida de ambos».

Si son fans de los slashers y aún no han leído Mi corazón es una motosierra (mi reseña) y No temas a la Parca (mi reseña), se están perdiendo las dos primeras novelas de la mejor trilogía de terror que pueden encontrar actualmente en librerías. Tienen que conocer a Jade Daniels, una joven mitad nativoamericana obsesionada con las películas de terror que ve cómo su pueblo se transforma de la noche a la mañana en el escenario de esos horrores que tanto disfrutaba ver en su viejo VHS. El Ángel del lago Indian cierra la trilogía del lago Indian  y transcurre cuatro años después del segundo libro. Por eso, si aún no lo han leído es mejor que no continúen leyendo la reseña porque, aunque no contiene spoilers de la tercera entrega, puede desvelarles detalles de las anteriores que es mejor descubrir de primera mano.

(Ilustración de Rafael Martín Coronel para la cubierta del libro)

Nos reencontramos con Jade después de pasar cuatro años en prisión. Ahora, con solo veinticuatro años, se ha convertido en la nueva profesora de historia del instituto en el que le costó tanto trabajo graduarse. Aunque nuestra protagonista sigue afirmando que ella nunca ha sido ni será una verdadera chica final, en Proofrock es casi Halloween y una serie de extrañas desapariciones le hacen temer que todo está a punto de volver a empezar. El horror de las últimas dos desgracias que han azotado a ese pequeño pueblo de Idaho está todavía fresco en la mente de los sobrevivientes, y todo apunta a que lo que les espera en esta ocasión puede ser incluso peor.

«Antes iba de chica final que se yergue sobre una montaña de cadáveres al final de la peli, jadeante, con la cara bañada en sangre y un destello feroz en los ojos. Ahora prefiero abrir la puerta del refugio antiasesinos de slasher para que otros puedan ponerse a cubierto, esperar a que pase la tormenta».

Un par de adolescentes desaparecidos, un niño secuestrado, un padre decapitado en el aparcamiento del instituto, una tumba saqueada, dos cadáveres perdidos que reaparecen de la noche a la mañana, extrañas pisadas alrededor del lago y avistamientos del misterioso Ángel del lago Indian son solo el inicio del nuevo horror que se desatará en lo que parece el pueblo más maldito de la historia. Porque no solo ha protagonizado tres masacres en los últimos años, sino que parece condenado a seguirlas padeciendo hasta que se ataque el origen de todo ese mal.

Me parece admirable la capacidad de Graham Jones para seguir sorprendiéndonos con la historia de Jade y Proofrock, especialmente por cómo añade crítica social en medio del baño de sangre y por la aparente facilidad en la que logra mezclar tantos elementos diferentes y aun así conseguir que la historia funcione. Es imposible resumir la cantidad de horrores, secretos y hombres del saco a los que nuestra protagonista tendrá que hacer frente en esta ocasión, pero hay que reconocer que no estará sola. No solo contará con la ayuda de Letha, sino también con otras inesperadas chicas finales que aparecerán en su camino, pues resulta que el mundo está más lleno de gente que se niega a rendirse de lo que Jade imaginaba. A pesar de estar llena de remordimientos, cicatrices, dolor y traumas, nuestra protagonista también está repleta de determinación y de ganas de seguir luchando, aun sabiendo que las probabilidades no están de su lado.

«Le puedes hacer todo el daño que quieres a alguien, que así no vas a borrar el daño que esa persona te haya hecho a ti antes. En realidad, lo único que consigues es complicarte la vida, porque ahora tienes cadáveres que esconder o juicios por afrontar. Los traumas seguirán ahí, sin embargo. Unos enterrados debajo de otros».

Un pueblo pequeño, un lago y un bosque llenos de secretos, Halloween, desapariciones, asesinos, horrores que se niegan a morir… El Ángel del lago Indian, de Stephen Graham Jones, es el final perfecto para una trilogía slasher que ha ido volviéndose más sangrienta y sorprendente en cada entrega. Me encantó ver a esta versión más madura de Jade, a quien hemos acompañado y visto evolucionar hasta convertirse en esa chica final que siempre creyó no ser. Voy a extrañar sus cartas, así como sus redacciones al señor Holmes con todas sus referencias al cine de terror. Una vez más, gracias a Manuel de los Reyes por su maravillosa traducción (con tantísimas referencias, no debió ser nada fácil) y a Rafael Martín Coronel por sus alucinantes ilustraciones para la trilogía. Si están buscando una historia de terror que los emocione y los sorprenda, tienen que darle una oportunidad. Después de acompañar a Jade Daniels en estos tres libros, resulta imposible no acabar adorándola.

¿Han leído El Ángel del lago Indian? ¿Les llama la atención?

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