In the Nevernever: Lo que nos devora de noche, de T. Kingfisher

Lo que nos devora de noche, de T. Kingfisher

30 abril 2026

 


El año pasado, Lo que mueve a los muertos fue una de mis novelas favoritas. Así que, en cuanto tuve la oportunidad, no dudé en empezar su secuela. En Lo que nos devora de noche, T. Kingfisher nos invita a volver junto a Alex Easton a Galicia, su tierra natal, solo para descubrir que en su hogar familiar reina el silencio, que el cuidador de sus tierras ha muerto y que los locales se niegan a explicar las causas, además de evitar acercarse a los terrenos. Nos encontramos ante un nuevo y extraño horror, en el que leyendas del folklore galaciano parecen cobrar vida.

«Si de verdad me encontraba en un cuento de hadas, era de esos en los que se comen a todo el mundo y la moraleja es que no hay que desviarse del camino, y no de esos otros, más sentimentales, que terminan con una boda y las palabras: “Y, si no han muerto, allí viven todavía”».

En esta nueva novela corta, regresamos junto a Alex Easton a Galicia, ya que su amiga la señorita Potter, la micóloga más destacada de Gran Bretaña, a la que también conocimos en Lo que mueve a los muertos, desea estudiar los hongos de la tierra natal de la protagonista antes de que llegue el invierno. Retornar a su hogar familiar después de pasar tantos años en la guerra y viviendo en el extranjero podría ser incómodo, pero soportable. Sin embargo, cuando la protagonista llega a la cabaña de caza donde pasó gran parte de su infancia, está completamente vacía.

Codrin, el eficiente ayudante que cuidaba la casa durante la larga ausencia de Easton, no aparece por ningún lado. Así que Angus, el fiel ayudante de nuestra soldado de jura, decide ir al pueblo a averiguar qué sucedió. Así descubre que el ayudante lleva dos meses muerto, pero nadie les quiere dar detalles de qué fue lo que le ocurrió. Como Easton y Angus están preparando la llegada de la señorita Potter, necesitan contratar a un nuevo ayudante. Sin embargo, nadie está dispuesto a trabajar en la casa. Solo una anciana malhumorada, la viuda Botezatu, accede a trabajar para ellos y llega acompañada de su nieto, Bors, un joven fuerte que se encargará de las labores más pesadas mientras la mujer mayor les cocina.

«A veces creo que la desconexión fundamental que siento con los civiles es que estos creen que la guerra es un suceso, algo que puede delimitarse limpiamente por una fecha a cada extremo. Lo que cualquiera que haya vivido una guerra te va a decir es que la guerra, en realidad, es un lugar».

En un primer momento, los rumores de la moroi, una criatura del folklore galaciano que según las leyendas roba el aliento a los vivos, no inquietan a Easton. Pero cuando las pesadillas empiezan a atormentarla y perturbar su descanso, junto al de otros habitantes de la casa, nuestra protagonista se tendrá que preguntar cuánto hay de verdad en las habladurías, en los cuentos susurrados junto a las hogueras y en las supersticiones de su tierra natal. Todo ello mientras lidia con las secuelas muy reales que le dejó la guerra y con ese “corazón de soldado” que ahora todos conocemos como estrés postraumático.

Me parece fascinante la capacidad que tiene la autora para crear escenarios y atmósferas que se sienten muy reales. Aunque Galacia sea un lugar ficticio, es fácil imaginar sus antiguos bosques, que más que de cuentos de hadas, parecen salidos de pesadillas. También destaca la figura de la moroi, un ser inquietante nacido en las pesadillas que se sienta en el pecho de sus víctimas y les roba el aliento, y que tantas culturas diferentes tienen en su propio imaginario. Con esta novela corta, Kingfisher logra darnos toda la magia y misterio de las novelas góticas victorianas, pero con unos personajes modernos, llenos de humor y traumas.

«La naturaleza se basta y se sobra a la hora de crear horrores».

Pesadillas, seres sobrenaturales que te roban el aliento mientras duermes, hongos y las secuelas de la guerra… Lo que nos devora de noche, de T. Kingfisher, es una novela corta que se disfruta de principio a fin. Volver junto a la pragmática Easton a Galicia permite apreciar aún más todo el humor y el ingenio de la autora. Además, reencontrarnos con la carismática señorita Potter o conocer a la cascarrabias viuda Botezatu hacen que disfrutemos aún más la historia. Los personajes de Kingfisher son tan únicos y divertidos que vale la pena conocerlos a todos. Antes de terminar, tengo que destacar una vez más la magnífica traducción de Arrate Hidalgo y la espectacular ilustración de Marina Vidal que acompaña al libro. Si están buscando una novela gótica moderna, con una ambientación y unos personajes que no se olvidan, tienen que darle una oportunidad. Yo estoy deseando saber qué nuevas aventuras le esperan a mi querida Easton en el libro que cierra la trilogía.

¿Han leído Lo que nos devora de noche? ¿Les llama la atención?

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