¿Qué estarías dispuesta a hacer por las personas que amas? ¿Cómo sería tu vida si, cuando eras una niña, fuiste testigo de la manera en la que una mantícora asesinaba a tu hermano menor y a tu madre? ¿Qué harías si para vengarte del ser que los mató debes dejar toda tu existencia atrás y dedicarte a entrenar rocs, unas aves rapaces gigantescas que son las únicas capaces de aniquilar mantícoras? Hoy me gustaría recomendarles El cielo ilimitado, de Fonda Lee, una novela de fantasía donde maravillosos y peligrosos seres salidos de la mitología persa conviven y aterrorizan a los humanos.
«Una roc podía acabar conmigo de un solo golpe. Con una garra inmensa podía aplastarme la cabeza como si fuera un albaricoque maduro y desgarrarme las entrañas antes de que nadie tuviera tiempo de intervenir».
Dividida en cuatro partes, la novela corta nos cuenta la historia de Ester, una joven que cuando la conocemos lleva un año siendo una aprendiz de ruhker, es decir, se está preparando para ser la entrenadora de una roc, un ave rapaz mucho más grande que un hombre y una de las pocas criaturas capaces de asesinar a las mantícoras que siembran el terror a lo largo y ancho de Dartha. La novela comienza el día en que nuestra protagonista conoce a Zahra, una cría de roc que es llevada a las Cuadras Reales para que allí traten de adiestrarla y convertirla en asesina de mantícoras. El problema es que las rocs no dejan de ser animales salvajes, capaces de acabar en segundos con los ruhker que pretenden entrenarlas.
(Ilustración de Jaime Jones para la cubierta del libro)
Paso a paso vemos cómo se establece la relación entre Ester y su roc, Zahra. Esta implica muchas horas de compañía mutua y comienza por lo que en el libro llaman “los días oscuros”, en los que ambas deben permanecer aisladas. Ester es la única que provee comida y compañía a la rapaz durante ese tiempo, de manera que se acostumbre a confiar en ella como fuente de alimentos y no un objetivo más al que devorar. También iremos descubriendo las razones que llevaron a Ester a odiar a las mantícoras hasta el punto de sacrificar su propia vida para convertirse en una cazadora de monstruos.
«Yo quería ser una. Quería ser el monstruo que mata a los otros monstruos».
Asimismo, iremos descubriendo más de Dartha, un reino con clara inspiración persa en el que necesitan a las rocs para acabar con las mantícoras que suelen atacar a los humanos de los pueblos más alejados. Son capaces de entrar en un frenesí asesino si escuchan gritos. Del mismo modo iremos conociendo a los demás ruhkers y sus rocs, como, por ejemplo, Dario, que se encarga de la majestuosa Minu, o de Nasmis y su caprichosa Azar. Ver la manera en la que los entrenadores se van relacionando con esas aves gigantescas es fascinante. Si hay algo que caracteriza a los ruhkers es lo estrecha que es la relación que tienen con sus rocs, porque al cazar mantícoras, su vida depende de ellas. Así que la confianza debe ser total. Aunque el cariño y la adoración que los humanos dan a sus aves rapaces nunca es correspondido.
«Cuando uno ama a una persona, se espera que le dé libertad, pero cuando uno ama a un monstruo, lo mantiene enjaulado. Un monstruo no puede amar de vuelta, así que no existe la culpa de una relación recíproca».
A medida que Ester y Zahra ganan experiencia, terminan participando en la mayor cacería de mantícoras del imperio. Un viaje que cambiará para siempre la vida de todos los involucrados, porque no hay nada fácil en adiestrar criaturas salvajes para que cacen a otros monstruos. En sacrificar todo para lograr la lealtad de un ave gigantesca que no tiene ninguna necesidad de seguir sus órdenes porque es mucho más fuerte y poderosa que ella. A mí me encantó cómo Lee se va tomando su tiempo para mostrarnos el proceso mediante el cual se va estrechando la relación de Ester y Zahra, para verlas crecer y evolucionar, pero si están buscando una historia que derroche acción como ocurría en la saga de Los Huesos Verdes, el ritmo pausado de esta novela corta quizás no sea lo que están buscando.
«Somos compañeras en nuestra cautividad, cada una perfectamente monstruosa a su manera».
Rocs, mantícoras, sacrificios, trauma, pérdida, compañerismo, amor, elecciones… El cielo ilimitado, de Fonda Lee, es una novela corta de fantasía que se centra en mostrarnos el viaje interior de nuestra protagonista. Ester es una joven impulsada por la venganza, que pretende darle sentido a su vida al asesinar a los monstruos que aniquilaron a su familia y que encuentra en Zahra su razón de ser, pero puede que descubra que puede llegar a ser mucho más. La ilustración de Jaime Jones para la cubierta del libro es espectacular.
Antes de terminar, me gustaría destacar la magnífica traducción de Antonio Rivas. Leer esta historia, sabiendo que ya no está con nosotros, fue triste. Lo conocí gracias a sus anteriores traducciones de la autora, así que creo que la pena por su muerte es algo que compartimos todos los fans de los Huesos Verdes que en algún momento interactuamos con él. Podría hablar horas sobre el libro, pero por ahora solo me queda decirles que si están buscando una novela de fantasía con un mundo rico y una protagonista a la que es fascinante acompañar en su travesía, tienen que darle una oportunidad.
¿Han leído El cielo ilimitado? ¿Les llama la atención?



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