¿Hasta dónde nos puede llevar la culpa? ¿Cómo se puede seguir viviendo cuando sabes que tu existencia ha causado más sufrimiento del que nadie puede imaginar? ¿Qué puedes hacer cuando solo quieres morir, pero dos personas te salvan en contra de tu voluntad? ¿Qué estarías dispuesto a hacer para vengarte de quienes transformaron tu vida en una pesadilla de la que quieres escapar? ¿Qué pasaría si el mayor monstruo estuviera escondido debajo de tu propia piel? Hoy quiero hablarles de Rojamuerte, de Claudia Laforet, una novela grimdark llena de barro, sangre, violencia y remordimientos que duelen más que cualquier herida que haya sufrido su torturado protagonista.
«La esperanza mata más rápido que el acero».
Dividido en cuatro actos, el libro nos cuenta la historia de Lazor, un drazir al que todos llaman mestizo. Los de su raza guardan cierto parecido con los humanos, pero poseen escamas y, en realidad, se asemejan más a los dragones. De hecho, son seres que nacieron de la unión de un dragón y una lámia, así que ya pueden imaginar cuál es la base de su alimentación. Cuando conocemos a nuestro protagonista, él está deseando suicidarse, pero digamos que dos humanas muy impertinentes a las que conoce por casualidad evitan que se quite la vida en la posada donde había decidido pasar su última noche. Aunque el drazir no recuerda cómo llegó a ese pequeño pueblo, después de la intervención de Mircea y Rona, pues así se llaman sus inoportunas salvadoras, decide que antes de morir debería acabar con las vidas de quienes transformaron su existencia en un tormento del que solo quiere escapar.





