Aprovechando que Runas ha recuperado el primer libro de la saga que me hizo descubrir a una de mis autoras de ciencia ficción favoritas, quiero rescatar mi reseña de El largo viaje a un pequeño planeta iracundo, de Becky Chambers. Así que pónganse cómodos, hoy vamos a conocer a la Peregrina y a su maravillosa y peculiar tripulación.
«De la tierra nos alzamos.De las naves vivimos.De las estrellas, la esperanza.Proverbio Exodano».
La novela se ambienta en un futuro donde la humanidad no vive exclusivamente en la Tierra y en el que el espacio está repleto de diversas especies que han logrado, en su mayoría, vivir en armonía y han fundado una Confederación Galáctica que comparte tecnología y recursos. Los humanos no son más que otra especie sapiente que disfruta de los beneficios de esa unión entre los diversos planetas. En ese contexto acompañaremos a Rosemary, quien viaja a bordo de la Peregrina, una nave tuneladora encargada de conectar puntos distantes del universo mediante agujeros de gusano.





