Imaginen ser un cambiaformas que está hibernando tranquilamente en tu mansión ruinosa cuando un trío de cazadores de monstruos interrumpe tu descanso para acabar contigo. ¿Qué pasaría si, aunque sobrevivieras al ataque, quedaras tan herida que solo la intervención de una humana que decide curarte te salva la vida? ¿Qué haces cuando descubres que la bondadosa mujer que te ayudó es la candidata ideal en la que inocular tus huevos? ¿Cómo decides si quieres permanecer a su lado o transformarla en un nido? Porque si pones tus huevos en ella, tus crías la devorarán para poder crecer. Hoy quiero recomendarles Alguien en quien anidar, de John Wiswell, una novela llena de monstruos y amor, donde quizá la menos aterradora de todos los personajes que conoceremos sea la criatura que devora humanos moralmente cuestionables para sobrevivir.
«En el interior de su pecho, donde los humanos alojaban los pulmones, ella metió un cepo abierto. Era su propiedad esquelética más preciada. Ya no servía para atrapar osos, pero ella lo conservaba como mandíbulas secretas para cuando la gente necesitaba un buen mordisco».
La novela (ganadora de los premios Nébula 2024 y Locus 2025 y nominada al premio Hugo 2025) se encuentra dividida en ocho partes. En ella seguimos a Shesheshen, una cambiaformas capaz de transformar la viscosa masa que la conforma a voluntad. Aunque para darle forma sólida a su cuerpo usa toda clase de elementos, por ejemplo, cuando la conocemos, acaban de interrumpir su hibernación y se encuentra muy débil. Por eso utiliza huesos y carne a medio digerir que guardaba en su guarida para formar extremidades. Viejas cadenas de metal a modo de columna vertebral y un cepo atrapa osos para que sea su segunda boca.





-01.jpeg)
