Imagina que eres una detective y recibes una llamada sobre un cadáver hallado en el interior de una casa. Un edificio impenetrable que no es solo una residencia con una inteligencia artificial incorporada, sino una casa que es una inteligencia artificial, con una consciencia no humana presente en cada pared, cada pasillo y cada habitación. De hecho, es la misma Rose House quien llama para dar parte del cuerpo sin vida en su interior, pero solo una persona está autorizada para entrar y, como policía, debes encontrar el modo de descubrir quién es el fallecido sin que puedas contar con la colaboración de la IA. Hoy quiero recomendarles La casa de la rosa, de Arkady Martine, un misterio de habitación cerrada que explora temas como la inteligencia artificial y la arquitectura.
«Una casa dotada de inteligencia artificial es algo común. Pero ¿una casa que es una inteligencia artificial, en la que todas las vigas que la sostienen y todos los refinados azulejos de mármol están habitados por una criatura pensante que no es humana? Eso ya es otra cosa».
Nuestra protagonista es Maritza Smith, una detective que en un futuro no demasiado alejado trabaja en una comisaría cercana al desierto del Mojave. Cerca de allí está el lugar que el famoso arquitecto Basit Deniau decidió que sería el emplazamiento ideal para su mayor triunfo arquitectónico: Rose House. Todos afirman que las casas de Deniau están embrujadas, así que Rose House, que fue la última y el lugar donde el arquitecto decidió morir, está aún más embrujada que todas las demás. Y no es un edificio cualquiera, es una casa en la que cada elemento pertenece a una entidad consciente que no es humana.





