Imagina que empiezas a trabajar en la Policía Judicial de Málaga y descubres que una serie de casos aparentemente no relacionados ocultan un patrón común. Eres un teniente recién egresado de la academia que empieza a sospechar que, tras una serie de suicidios, podría esconderse un asesino que ha pasado desapercibido durante años. Pero, ¿cómo se captura a un monstruo que cree que tiene el mundo a sus pies? Hoy quiero recomendarles Ciudad de sal, de David B. Gil, un thriller adictivo que nos lleva a la Costa del Sol para mostrarnos la cara menos amable de una zona rodeada de lujo y a un asesino que utiliza técnicas muy retorcidas para acabar con sus víctimas.
«Siempre es mejor enfrentarte a los monstruos en las historias, donde el peligro desaparece al cerrar el libro y dar las buenas noches, que hacerlo a la intemperie, donde el frío quema y las dentelladas duelen. Pero las historias han cambiado… Por eso no estáis preparados para un monstruo como yo».
La novela nos presenta a dos protagonistas muy diferentes: por un lado, tenemos a Ángel Lobo, un teniente que llega a la Policía Judicial de Málaga recién egresado de la academia y resulta demasiado directo al hablar como para caer bien de primeras a sus compañeros. Lobo empieza a trabajar junto a la capitana Emma Somerset en un caso de corrupción que implica a unos concejales y muchísimo papeleo para tratar de rastrear movimientos bancarios sospechosos. A eso dedicaría el joven teniente toda su atención, si no fuese porque en su escritorio encuentra oculto un extraño dossier.





