¿Qué pasaría si dejaras la seguridad de la ciudad para volver a la casa de tu infancia en un pueblo perdido en la montaña, pero, lejos de encontrar la tranquilidad que ansiabas, te das cuenta de que has cometido un gran error? ¿Qué ocurrirá si lo que esperas que sea un refugio frente a una naturaleza hostil que ha cambiado el mundo de manera irreversible está lleno de secretos que transformarán lo que crees saber de tu realidad? Hoy quiero hablarles de Lo que no veo en el bosque, de Isabel del Río, una novela que mezcla horror con distopía y nos lleva a un viaje que, como a su protagonista, nos cambiará profundamente.
«Es curioso pensar que este bosque no tiene ni diez años, ahora la naturaleza está desbocada y la vegetación crece a un ritmo alarmante. El cambio ha salvado el planeta y para ello nos ha arrinconado a nosotros, eliminándonos en masa».
El libro nos cuenta la historia de Eloise, una mujer que, asfixiada por su vida en la ciudad, decide emprender un viaje temerario y volver a la casa donde creció en un pueblo remoto de las montañas. Ese regreso entraña un gran riesgo que su mujer, Marla, no comprende, ya que en su mundo muy pocos dejan la seguridad de las cúpulas en las que se esconden los supervivientes ahora que la naturaleza se ha vuelto hostil y ha acabado con una gran parte de la humanidad. Pero lo que debería ser una oportunidad para encontrar refugio entre las paredes donde fue tan feliz durante su infancia se ve alterada cuando desaparece una niña y nuestra protagonista se da cuenta de que el pueblo se encuentra demasiado cerca de la naturaleza salvaje como para ser seguro.





