Ya saben lo mucho que me gusta la fantasía grimdark. Esas historias en las que el mundo y los personajes no son ni negros ni blancos. En las que las líneas entre el bien y el mal o lo correcto y lo incorrecto, no están muy definidas. Por eso hoy quiero recomendarles Gris era el páramo, de Javier Miró. Una novela en la que acompañaremos por una tierra hostil a un grupo de personajes tan grises como el título que da nombre al libro. Un viaje por un lugar desolado, frío y azotado por diferentes vientos, en donde únicamente los más valientes o desesperados se atreven a adentrarse. Pero del que solo unos pocos consiguen salir.
«Gris era el Páramo. Grises eran las figuras que lo surcaban».
Narrada de manera coral y dividida en cinco partes, conoceremos la historia de un mundo gélido y sin color. Un lugar en el que abunda una magia oscura y poderosa. Nuestra primera narradora es Nyx, una joven asesina y una caminante. Es decir, una de las pocas personas que puede no sólo atravesar el Velo con su mente, sino también transitar con todo su cuerpo por la Umbra, que es una especie de plano paralelo que vive junto al nuestro y al que algunos dotados pueden ver y extraer magia y poderes. Sin embargo, muy pocos son capaces de adentrarse con su cuerpo y moverse en la Umbra, desapareciendo del mundo real para reaparecer a voluntad. El don de Nyx la convierte en una asesina letal, pero también la obliga a estar unida a un amo cruel. En definitiva, es una joven que solo aspira a ganar su libertad.

