Tengo como tradición guardarme un libro especial con el que empezar cada año y mi elección para comenzar con buen pie el 2026 no pudo ser mejor: La búsqueda del asesino, de Robin Hobb. El libro con el que cierra la maravillosa Trilogía del Vatídico. Terminé la novela hace poco, así que tengo una resaca emocional que no creo que pueda superar en el corto plazo. El viaje en el que nos sumerge Hobb no es amable con sus protagonistas, pero es de los que vale la pena vivir. Una parte de mi corazón se queda con Traspié Hidalgo y, si ya conocen a la autora, entenderán cómo me siento, pero si aún no lo han hecho y les gusta la fantasía, deberían salir corriendo a su librería más cercana para darle una oportunidad a estas tres historias.
«Las personas tienen una finalidad en la vida. Esto lo sé ahora, pero tardé los primeros veinte años de mi vida en aprenderlo».
La búsqueda del asesino es una continuación directa de Asesino real, así que si aún no han terminado el primer y el segundo libro de la Trilogía del Vatídico, es mejor que no continúen leyendo, ya que, si bien no contendrá spoilers del tercer libro, sí que puede arruinarles algunas sorpresas de las novelas anteriores que es mejor no conocer de antemano. Si aún no han empezado con la que es una de mis nuevas trilogías favoritas de la vida, les dejo por aquí mis reseñas de Aprendiz de asesino y Asesino real para que se animen a descubrir la maravillosa pluma de Hobb.
(Traspié y el pequeño hurón ilustrados por Magali Villeneuve)
Nos reencontramos con un Traspié destrozado. Con un hombre joven que está tan roto por el dolor y el trauma de su propia muerte, y que prefiere vivir como lobo, sin recuerdos, sin pasado, sin esas heridas emocionales que le dejó el tiempo que permaneció recluido en las mazmorras reales a causa de Regio. Su tío menor no se conformó con asesinar, por medio de su camarilla, a su padre, el rey Artimañas, para proclamarse rey. Además, acusó a Traspié de poseer la Maña con el objetivo de justificar su encarcelamiento y su tortura. Un martirio que no solo rompió su cuerpo y le dejó lleno de cicatrices, sino que, por medio de la habilidad de su camarilla, especialmente del poder de Will, Regio intentó destrozar también su mente.
«Me resucitaron para caminar con forma humana, para recordar lo que era tener un rey y estar vinculado por un juramento. Hasta este día, sigo sin saber si les doy las gracias por eso».
Habiendo sobrevivido gracias a Maña y haber resguardado su alma junto a la de su lobo Ojos de Noche mientras su cuerpo murió y fue enterrado, Traspié no regresó a su antigua piel por voluntad propia, sino gracias a la intervención de Burrich y Chade, que lo resucitaron y obligaron a dejar el cuerpo del lobo para que volviera a ser humano. Pero cuando por fin sus recuerdos empiezan a regresar, el joven no sabe si estar agradecido con su antiguo cuidador y con el mentor que lo adiestró para ser un asesino. Todos los que lo conocían creen que Traspié murió en esas mazmorras como un mañoso, una especie de aberración que merecía el castigo que recibió. Volver a su maltrecho cuerpo cuando es incapaz de contactar con las personas a las que quería parece una tortura peor que la muerte.
Mientras Veraz, el verdadero rey, sigue desaparecido desde que partió más allá del Reino de las Montañas en busca de los Vetulus, nuestro protagonista terminará por cortar los lazos que lo unen a su antigua existencia y se embarca en su propia misión imposible: quiere vengarse de Regio. Desea acabar con la vida de ese hombre cruel y ambicioso que dejó las costas de los Seis Ducados a merced del horror de los Velas Rojas y huyó al centro del reino, para resguardarse en el lujo y la seguridad de las tierras del interior. Asesinar a su tío no será fácil; lo siguen protegiendo Will y su camarilla, esos hábiles que parecen mucho más fuertes y capaces que nuestro protagonista en controlar ese don tan esquivo que es la Habilidad. Digamos que Traspié tiene un muy largo camino que recorrer si quiere cumplir con su venganza, pero puede que en medio de esa búsqueda se vea inmerso en una empresa aún mayor. Una que quizás logrará liberar a los Seis Ducados de sus enemigos o que terminará por condenarlos a todos para siempre.
«Nunca lo he dudado. Nunca dudes que yo te quería».
No les puedo describir con precisión lo mucho que disfruté el libro y lo muchísimo que sufrí también. Traspié es un personaje lleno de heridas, que nunca ha sentido que tiene la capacidad de elegir su propio destino, de crecer de verdad. Se ha visto arrastrado una y otra vez a cumplir con lo que otros esperan de él. Está cansado de ser una herramienta y decide tomar sus propias decisiones por primera vez, sin darse cuenta de que el destino parece tener reservado otro papel para él. Pero nuestro protagonista no será el único que padezca; desde el Bufón, pasando por la reina Kettricken o el propio Veraz, todos estarán conectados para intentar salvar a los Seis Ducados de la ambición de Regio y del terror de los Corsarios de las Velas Rojas.
(Traspié ilustrado por Magali Villeneuve)
Además, en esta tercera entrega encontraremos a personajes maravillosos como Estornino, una juglaresa que desea acompañar a Traspié para escribir una canción, o la misteriosa Hervidera, una anciana malhumorada que esconde secretos que es fascinante desentrañar. Hobb hace un trabajo excelente creando personajes complejos, logrando que empaticemos con ellos y nos emocionemos por sus destinos. El último tramo del libro es puñalada tras puñalada para el corazón del lector; me dolió tanto como me maravilló comprobar lo bien hilado que se encuentra absolutamente todo en esta trilogía.
«Una cicatriz nunca es lo mismo que la verdadera piel, pero la herida deja de sangrar igual».
Menos mal que la editorial Nocturna ya confirmó que este año tendremos reedición de la trilogía de Las leyes del mar (compuesta por Las naves de la magia; Las naves de la locura y Las naves del destino), novelas que están ambientadas en el mismo universo, aunque cuentan con otros protagonistas. En total, La saga del Reino de los Vetulus o The Realm of Elderlings está compuesta por dieciséis novelas repartidas en cuatro trilogías y una tetralogía; espero de corazón que poco a poco las tengamos todas en español.
Dragones, magia, traiciones, profecías, venganza, sacrificios, círculos y más círculos… La búsqueda del asesino, de Robin Hobb, es un cierre de trilogía que te deja con el corazón hecho un puño. Hay tanta belleza como dolor en esas páginas. Los personajes de Hobb logran hacernos sentir sus angustias y padecer junto a ellos las injusticias. Verlos crecer y evolucionar es tan maravilloso como, por momentos, desgarrador. Es un final que me resulta agridulce, porque hay demasiados sacrificios por el camino, pero no deja de ser un libro extraordinario que, si son amantes de la fantasía, deberían leer. De nuevo, gracias a Manuel de los Reyes por su cuidada traducción, la historia de Traspié no pudo caer en mejores manos, y también gracias a Nocturna por reeditar los libros con las preciosas ilustraciones de Magali Villeneuve. Estoy deseando seguir leyendo a Hobb (aunque sufra todo el camino).
¿Han leído La búsqueda del asesino? ¿Les llama la atención?
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