Nada mejor que seguir el #LeoAutorasOct conociendo a otra escritora que estaba deseando leer. Viajando a Japón para descubrir una historia que nos demuestra lo complejo y doloroso que puede llegar a ser el desarraigo. Por eso hoy les quiero recomendar El salón de pachinko, de Elisa Shua Dusapin. Una novela que no necesita más que ciento cincuenta dos páginas para crear imágenes preciosas y muy difíciles de olvidar. Y que nos llega traducida directamente del francés gracias a Andrea Daga.
«El coreano se me fue olvidando a medida que fui aprendiendo francés. Al principio, mi abuelo me corregía. Ahora, ya no dice nada. Nos comunicamos en un lenguaje hecho de palabras simples, inglesas o coreanas, de gestos y de mímicas exageradas. Japonés, nunca».
Esta es la historia de Claire, una mujer a punto de cumplir los treinta años que decide pasar el verano junto a sus abuelos maternos en Tokio, para acompañarlos luego a su Corea natal. Un país que abandonaron hace más de cincuenta años, cuando empezó la guerra civil, y al que nunca han regresado. Nuestra protagonista, al igual que sus padres viven en Suiza, y aunque a medida que fue creciendo pasaba los veranos junto a sus abuelos en Japón, la relación que tiene con ellos se ha ido deteriorando cada vez un poco más.


