¿Hasta dónde nos puede llevar la culpa? ¿Cómo se puede seguir viviendo cuando sabes que tu existencia ha causado más sufrimiento del que nadie puede imaginar? ¿Qué puedes hacer cuando solo quieres morir, pero dos personas te salvan en contra de tu voluntad? ¿Qué estarías dispuesto a hacer para vengarte de quienes transformaron tu vida en una pesadilla de la que quieres escapar? ¿Qué pasaría si el mayor monstruo estuviera escondido debajo de tu propia piel? Hoy quiero hablarles de Rojamuerte, de Claudia Laforet, una novela grimdark llena de barro, sangre, violencia y remordimientos que duelen más que cualquier herida que haya sufrido su torturado protagonista.
«La esperanza mata más rápido que el acero».
Dividido en cuatro actos, el libro nos cuenta la historia de Lazor, un drazir al que todos llaman mestizo. Los de su raza guardan cierto parecido con los humanos, pero poseen escamas y, en realidad, se asemejan más a los dragones. De hecho, son seres que nacieron de la unión de un dragón y una lámia, así que ya pueden imaginar cuál es la base de su alimentación. Cuando conocemos a nuestro protagonista, él está deseando suicidarse, pero digamos que dos humanas muy impertinentes a las que conoce por casualidad evitan que se quite la vida en la posada donde había decidido pasar su última noche. Aunque el drazir no recuerda cómo llegó a ese pequeño pueblo, después de la intervención de Mircea y Rona, pues así se llaman sus inoportunas salvadoras, decide que antes de morir debería acabar con las vidas de quienes transformaron su existencia en un tormento del que solo quiere escapar.
(Mapa de Rojamuerte diseñado por Jorge Carrero Roig)
A fin de llevar a cabo su venganza, Lazor deberá empezar un viaje que le lleve a reencontrarse con el grupo de fanáticos drazir, guiado por un nigromante, responsable de masacrar pueblos enteros de humanos y de transformar para siempre el Antiguo Reino, obligando incluso a otros drazir a abandonar sus tierras para huir del horror que siembran a su paso. Sin embargo, Lazor no es un héroe. No desea aniquilar a los adoradores de los Oscuros porque quiera hacer del mundo un lugar mejor o evitar la guerra. Solo desea acabar con la culpa que siente por ese pasado reciente que no recuerda con claridad y que lo llevó a convertirse en un monstruo al que todos temen. Porque, cuando se mira al espejo, no solo ve a Lazor: también ve a Rojamuerte, un fanático que causó tanta muerte y destrucción que es imposible saber dónde termina el mito de las canciones de terror y dónde empieza la realidad.
«Las buenas personas llenan las zanjas que los malvados nos dejan de cavar».
Sin importar su pasado, Lazor no estará solo para ejecutar su venganza. Contará con la ayuda de Mircea, una Caminante llena de secretos que se empecina en guiarlo por esos terrenos que desconoce, y también con Éomar, un guerrero que desciende de uno de los linajes más antiguos de luchadores de los drazir. Un joven que desea acabar con los herejes para traer la paz a su pueblo y recuperar las tierras que se vieron obligados a abandonar. También ansía demostrarle a su padre que es un verdadero líder y que está más que preparado para guiarlos a todos.
Uno de los aspectos que más me gustan del libro es lo bien dosificada que está la información y lo complejos que resultan los personajes. Lazor no es el único que está lleno de secretos, así que descubrir poco a poco qué los llevó a tomar las decisiones que marcaron sus vidas es tan interesante como ver cómo van desarrollando sentimientos genuinos entre ellos. Porque sí, entre tanto odio, arrepentimiento y pequeñas y grandes batallas, hay espacio para la amistad y quizás también para el amor, pero es mejor que conozcan esos detalles al leer. Eso sí, cuando empecé a leer Rojamuerte, Lazor no hacía más que recordarme a una versión más joven de uno de mis personajes favoritos de Joe Abercrombie: Logen Nuevededos. Ambos comparten varias características, pero, a medida que avanzaba en la lectura, ya podía imaginarlos como dos amigos que seguramente intentarían matarse el uno al otro si se encontraran en el lugar y el momento menos adecuados.
«El amor nos convierte en villanos».
Dioses oscuros, nigromantes, fanáticos religiosos, secretos, culpa, odio, amor… Rojamuerte, de Claudia Laforet, es una novela llena de violencia y remordimientos que nos recuerda el lado más sangriento y demoledor de la guerra, así como las consecuencias que deja a su paso, no solo para quienes la sufren, sino también para quienes la infligen (si es que tienen conciencia). Si hay o no espacio para la redención, tendrán que descubrirlo al leer. Disfruté muchísimo de acompañar a Lazor durante todo este viaje, aunque el hecho de que siempre se abriese paso en la vida a cabezazos puede resultar frustrante por momentos (pero lo quiero igual). Mención especial merecen Rona, Mircea y Éomar, al que tienen que conocer y amar. Antes de terminar me gustaría destacar maravillosa ilustración de Raúl Allén para la cubierta del libro. Si están buscando una novela grimdark llena de aventuras y personajes memorables, le tienen que dar una oportunidad. Es lo primero que leo de Laforet y me he quedado con ganas de más.
¿Han leído Rojamuerte? ¿Les llama la atención?



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