¿Qué estarías dispuesta a hacer para que desaparezca el dolor que sientes? Imagina que estás tan desesperada que le escribes una carta a un asesino en serie cuya existencia descubres en un pódcast y que pronto será liberado. Un monstruo al que apodan el Insomne y que no solo responde a tu misiva, sino que acepta acabar con tu vida. ¿Qué harías si lo que empezó como una petición que enviaste sin pensar se convierte en una condena que no solo te pondrá en peligro a ti, sino también a tu mejor amiga, Cleo, que es mucho más que tu compañera de piso? ¿Qué puedes hacer si te enfrentas a un destino que puede ser mucho peor que la muerte? Hoy quiero hablarles de Para sacarlo del cuerpo, de Jess Pires, la novela ganadora del VI Premio Ripley, una obra que, desde el terror, trata temas como la depresión y la sororidad.
«Necesito que me maten».
Nuestra primera narradora es Allegra, una mujer millennial que creció en los noventa y que sufre una depresión tan profunda que solo desea morir. O, mejor dicho, que la maten. Ella ha tenido una existencia muy complicada, marcada por el trauma y el dolor. Está cansada de vivir en este mundo aterrador donde aparentemente no importa lo que hagamos porque parece que nunca es suficiente, en el que los alquileres son abusivos, el cambio climático se ha vuelto irreversible y las injusticias no hacen más que aumentar. Está tan sumergida en su propio dolor por su pasado y su presente, y tan desesperada por lo mucho que duele vivir entre tanto caos que el día que descubre en un pódcast de true crime que hay un asesino en serie llamado el Insomne de Valdebella, que pronto será liberado, decide escribirle una carta.
Lo que Allegra no podía imaginar era que esa misiva, enviada en un momento de desesperación y debilidad, obtendría una respuesta. Ese asesino de chicas tristes no solo acepta acabar con su vida, sino que le promete que nunca la dejará ir. Porque resulta que el Insomne no es un asesino común y corriente, sino algo mucho más aterrador, y quiere que ella se convierta en su obra maestra. Además, sin querer, nuestra protagonista no solo se ha puesto en peligro a sí misma, sino también a Cleo, su mejor amiga. Ella es su compañera de piso y la mujer más inteligente que Allegra conoce. La persona que se ha convertido en un apoyo que la ha mantenido a flote en sus momentos más bajos.
«Cuando yo digo que me quiero morir es porque tengo miedo. Porque quiero con todas mis fuerzas que todo cambie, pero tengo mucha rabia y mucho miedo de que ya no se pueda. Cuando lo dice Allegra, da la sensación de que ya tiene medio camino hecho. De que ya está un poco muerta por dentro. ¿Y quién soy yo para juzgarla? ¿Quién soy yo para rescatarla?».
La segunda narradora es Cleo, una científica que conoció a Allegra cuando ambas participaban en todo tipo de reuniones de activismo porque querían cambiar el mundo. Es una mujer que se preocupa profundamente por Allegra, pero que teme intervenir demasiado. Se debate constantemente entre querer ayudarla y darle el espacio que necesita para superar sus demonios. Una amiga que decide estar presente para demostrarle su apoyo, pero que teme traspasar los límites por si termina por presionar demasiado a la persona que tanto desea ayudar. Sin embargo, cuando Cleo descubre que Allegra ha desaparecido sin dejar rastro, hará todo lo que esté de su mano para encontrar a su amiga, aunque eso implique renunciar a lo que cree saber sobre la realidad y adentrarse en una pesadilla.
(Ilustración completa de Alicia de Andrés para la cubierta del libro)
El libro empieza con un maravilloso prólogo de Celia Corral-Vázquez, ganadora de la V edición del Premio Ripley. Ya desde la dedicatoria, «A ti, si alguna vez has tenido ganas de morir», y las frases escogidas para acompañar el libro (una de Hanssaman, de la maestra Shirley Jackson, y otra de uno de mis relatos favoritos de Gemma Files, Siempre después de las tres) sabía que el libro me iba a gustar, lo que no podía ni imaginar era cuánto. Jess Pires crea una novela de terror que condensa en sus páginas los temores y las angustias que en mayor o menor medida, todos los millennials hemos enfrentado. Como otra chica nacida a mediados de los ochenta y que creció entre los noventa y los dos mil con los mismos referentes que la protagonista, me sentí identificada con las angustias de muchos de sus personajes, tanto de los principales como de los secundarios. Sé que releer este libro dentro de unos cuantos años me volverá a hacer viajar en el tiempo, porque tanto los noventa como nuestro convulso presente están tan bien representados que es el tipo de novela que creo que alguien en el futuro debería leer si quiere entender la complejidad, las luchas y las contradicciones de estas dos épocas.
«Me abruma la velocidad que ha tomado el mundo. ¿Para llegar a dónde? ¿No se puede frenar? ¿No puedo bajarme aquí? ¿Es esta mi parada?».
Hablando de personajes, me parece magistral la manera en que la autora representa la depresión de Allegra, así como lo complejo que es para su amiga Cleo verla sufrir, queriendo apoyarla de manera incondicional, pero enfadada por verla ponerse en una situación de peligro, porque, aunque parezcan sentimientos contradictorios, ambos son válidos. Mención especial merecen todos los amigues que forman el grupo de Cleo y Allegra, el tipo de aliades que uno quiere tener a su lado para enfrentarse a cualquier dificultad. No puedo no mencionar asimismo al Insomne, del que podremos conocer más gracias a unos capítulos muy interesantes que es mejor que descubran por sí mismos al leer. Me gustó muchísimo que la autora incluyera flashforwards y flashbacks para mantener siempre la atención del lector, así como transcripciones del pódcast que escucha Allegra. La información está tan bien dosificada que no quieres parar de leer.
«La alegría es fácil de compartir. El sufrimiento, en cambio, es una experiencia muy solitaria».
Monstruos, depresión, duelo, sororidad, música, amistad… Para sacarlo del cuerpo, de Jess Pires, es una novela de terror que te deja con una sensación de sanación, aunque por el camino te lo hace pasar realmente mal. Un libro lleno de personajes complejos y de crítica social que sirve para recordarnos que está bien sentirnos sobrepasados, pero que siempre podemos luchar por lo que creemos justo, aunque puede resultar desalentador en este mundo tan convulso en el que vivimos. Además, resalta lo importante que es abrazar no solo nuestras luces sino también nuestras sombras. Me encanta que exista un galardón como el Premio Ripley, que nos ha permitido descubrir novelas tan potentes: «Quién cuidará de ti», de Verónica Cervilla, «Intermnemosis», de Celia Corral-Vázquez y ahora «Para sacarlo del cuerpo». De nuevo, gracias a Crononauta por seguir organizándolo. En España contamos con unas autoras maravillosas que todo el mundo debería descubrir. Me quedo con muchas ganas de volver a leer a Jess Pires y creo que a ustedes les pasará lo mismo cuando le den una oportunidad.
¿Han leído Para sacarlo del cuerpo? ¿Les llama la atención?
Reseñas de los anteriores Premios Ripley:



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