In the Nevernever: Una mirada a Alice B. Sheldon, de James Tiptree, Jr.

Una mirada a Alice B. Sheldon, de James Tiptree, Jr.

10 marzo 2021

 


Siempre es motivo de celebración que se recuperen autoras que, a pesar de su innegable calidad, es imposible encontrar en las librerías hoy en día. Por ello, que la editorial Crononauta nos traiga un libro como Una mirada a Alice B. Sheldon, de James Tiptree, Jr. es una oportunidad perfecta para descubrir por primera vez (o releer) a una de las escritoras de ciencia ficción más importantes. Una autora que dio a conocer su obra bajo un seudónimo masculino y ocultó su verdadera identidad durante años. Una mujer que tuvo una vida tan fascinante y dura como las historias que escribió.

“La simple existencia de Alice/Tiptree derrumba el prejuicio tan extendido de que las mujeres y los hombres escriben «diferente», de que se puede ver a la legua si un texto lo ha escrito alguien perteneciente a un género u otro”.

El libro, que cuenta con la cuidada traducción de Carla Bataller Estruch, está compuesto por tres relatos y un ensayo escritos por Alice B. Sheldon. Algunos publicados bajo su seudónimo masculino, James Tiptree, Jr., y otro firmado con el seudónimo femenino que utilizaría años más tarde: Raccoona Sheldon. Pero lo que hace de esta publicación algo aún más especial es que además de contar con el excelente prólogo que nos habla de la vida de la autora (sus diversos trabajos, cómo empezó a escribir bajo un nombre masculino y lo que representó para ella que se descubriese luego su verdadera identidad), es que cada uno de los textos de Sheldon está acompañado por increíbles posfacios que nos permiten analizar a fondo los relatos y las circunstancias personales de la autora que la llevarían a escribir esas historias.

Houston, Houston, ¿me recibes?, ganadora de los premios Nébula y Hugo a mejor novela corta en 1977, es la primera historia del libro. En ella se nos presenta al Pájaro Solar, una nave tripulada por tres hombres que tras sufrir una llamarada solar que afectó sus sistemas de navegación perdieron la comunicación con el centro de control. La primera señal que reciben tras el accidente proviene de unas naves comandadas por mujeres. ¿Qué ocurrió en la Tierra para que ahora sean las mujeres las que están en el espacio? ¿Cuánto tiempo ha transcurrido desde que los hombres empezaron su misión? ¿Qué secretos ocultan esas astronautas que les ofrecen su ayuda? Un relato excelente que nos permite ver una representación de las masculinidades más tóxicas y un posible futuro sin hombres.

“Cuando gire esa esquina, el mundo que conoce morirá. Desaparecerá, se cerrará, estallará para siempre con Pájaro Solar. Lorimer estará, irrevocablemente, en el futuro. Un hombre del pasado, un viajero en el tiempo. En el futuro…”.

Esterilidad forzada, ganadora del premio Nébula a mejor novela corta en 1978, es la siguiente historia. Para mí es, con diferencia, la más dura de las tres. A través del intercambio de cartas, recortes de periódicos e informes entre una mujer y su marido, descubriremos un futuro en el que una secta llamada Los Hijos de Adam se dedican a asesinar a mujeres. Y aunque en un primer momento, la prensa y las autoridades lo tratan como casos aislados, pronto descubriremos que los eventos son mucho más que violencia «puntual». La historia es tan opresiva y oscura que al terminar de leer me sentía hecha polvo. En este relato que Sheldon escribió tres semanas después de la muerte de su madre no hay oportunidad para la esperanza, y creo que como no me lo esperaba me afectó aún más lo que leía.

“«Cuando un hombre mata a su esposa, lo llamáis asesinato; pero cuando lo hacen muchos hombres, lo llamáis estilo de vida». Creo que se está extendiendo, pero nadie lo sabe porque han pedido a los medios de comunicación le quiten importancia”.

Lo mejor que podemos hacer, ganador del premio Locus en 1986, nos presenta la historia de Coati Cass, una joven de dieciséis años que sueña con explorar el espacio. Y que lejos de quedarse a esperar pacientemente por una ocasión de viajar a las zonas inexploradas de la Federación, toma la primera oportunidad que se le presenta para realizar su primer y peligroso viaje. Lo que soñaba, pero no podía esperar en esa incursión inicial, era que contactaría con una nueva y extraña raza alienígena. Y aunque de nuevo el final me pilló totalmente por sorpresa, descubrir luego los paralelismos entre la vida de la autora y la protagonista del relato fue fascinante y un poquito agridulce.

“Siempre y cuando aquello no retrasase el inicio de su objetivo, de su auténtico objetivo, con el que tanto ha soñado: el espacio libre, sin explorar, y las estrellas desconocidas, sin nombrar”.

Cierra el libro un ensayo que Sheldon escribió poco antes de su muerte: Una mujer escribiendo ciencia ficción. Aquí la propia autora nos habla de su visión del feminismo, del ecologismo y del declive de la sociedad. Y también de lo que supuso para ella que se descubriese que tras el seudónimo de James Tiptree, Jr., una figura que tantas especulaciones había levantado y que consideraban misteriosa y atractiva, se encontrase, en sus propias palabras, «tan solo una señora mayor de Virginia». Lo difícil que fue volver a escribir tras ello, aunque lo logró y lo siguió haciendo hasta su muerte.

“La ciencia ficción encaja muy bien conmigo. La ciencia ficción es la literatura de las ideas y yo soy, a mi parecer, una escritora de ideas”. 

El espacio, futuros sin hombres, futuros sin mujeres, razas alienígenas fascinantes, aunque quizás peligrosas… Una mirada a Alice B. Sheldon, de James Tiptree, Jr., es una excelente manera de conocer a una autora repleta de ideas brillantes, que vivió una vida complicada, y que supo plasmar sus miedos, inquietudes y esperanzas en historias tan impactantes como desgarradoras. De nuevo gracias a la editorial Crononauta por incluir tanto los esclarecedores posfacios y ese prólogo. Aquí conocer a la mujer detrás de las historias es una gran ventaja. Además, que incluyan las ilustraciones de Chari Nogales y que en Esterilidad forzada utilizaran diferentes fuentes para así publicarlo exactamente como quería la autora muestra todo el detalle y cariño que esconde la edición. Si aún no conocen a Alice B. Sheldon o si desean releerla tienen que darle una oportunidad. Son historias duras, pero con reflexiones más que necesarias.

¿Han leído Una mirada a Alice B. Sheldon? ¿Les llama la atención?

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