«La sangre por el clan. La magia por el mundo. Todo por la familia». Cuando pasas tanto tiempo junto a unos personajes carismáticos es muy difícil decirles adiós. Precisamente eso es lo que me ha ocurrido con la Saga de los huesos verdes de la increíble Fonda Lee. Una autora que ha creado un mundo tan complejo y fascinante, así como unos protagonistas con tantas luces y sombras, que me resulta francamente complicado despedirme de ellos sin sentir un vacío. Sin embargo, la tristeza que me da terminar la trilogía no implica que no disfruté enormemente del último libro. Legado de jade fue todo lo que esperaba y más. Creo que por eso resulta aún más complicado despedirme de estos viejos amigos. Pero les aseguro que es un viaje alucinante que parece mucho la pena.
«Hacía seis años que era pedestal del clan. Más tiempo que Lan. Su hermano y él no se habían parecido mucho, pero quizá el cargo de pedestal provocara el mismo efecto en todos los hombres: los aislaba y agotaba antes de matarlos, ya fuera deprisa o despacio».
Si aún no han descubierto Ciudad de jade y Guerra de jade, es mejor que no continúen leyendo, porque si bien esta reseña no contendrá spoilers de Legado de jade, como el tercer libro es una continuación directa de los otros dos sí que puede arruinarles las sorpresas que esconden los anteriores. Si aún no conocen Kekon y sus clanes de Huesos Verdes, esos guerreros que usan el jade que solo se encuentra en esa isla para aumentar sus habilidades en la lucha, tienen que darle una oportunidad. A los libros los promocionan como «El Padrino con magia y kung-fu», y es eso pero también mucho más. Les dejo por aquí mis reseñas para que salgan a su librería más cercana a buscarlos.

