In the Nevernever: Donde yo termino, de Sophie White

Donde yo termino, de Sophie White

26 febrero 2025

 


¿Cómo sería crecer cuidando de tu madre enferma? Tener diecinueve años y nunca haberla oído hablar, moverse o mirarte a los ojos. Dedicar todos tus días a atender las necesidades de ese cuerpo en decadencia, destrozado de diversas maneras y superviviente de una tragedia de la que nadie habla (sin importar cuántas veces preguntes). Vivir en una pequeña isla de Irlanda en la que todo el mundo te evita y te teme. Soñando con tener otra vida y una familia normal, pero sin ninguna clase de esperanza. Hoy quiero recomendarles Donde yo termino, de Sophie White, la obra que ganó el premio Shirley Jackson de 2022 a mejor novela. Una historia brutal e incómoda, que nos llevará a preguntarnos hasta qué punto los lazos de sangre, así como las relaciones de cuidado y dependencia, pueden transformarnos.

«De noche mi madre cruje. La casa cruje con ella. A través de la fina pared que compartimos puedo oír como le gorgotean las hechuras por todo el cuerpo, igual que el agua por las paredes de la casa. Odio ese sonido… el gorgoteo obliga a pensar en sus desechos, en sus necesidades».

El libro nos cuenta la historia de Aoileann, una joven de diecinueve años que vive en una pequeña y remota isla de Irlanda. La clase de comunidad cerrada en la que todos se conocen y de la que casi nunca ha salido. Un sitio que parecería ideal por su belleza salvaje, pero es un lugar en el que todos la desprecian y la evitan. Como si hablar con ella pudiera hacerles daño, causarles alguna especie de maldición. Si el rechazo de todos no fuese suficiente tortura, a nuestra protagonista le toca cuidar junto a su abuela paterna a su madre enferma. Una mujer a la que nunca ha visto hablar, caminar o sonreír. Un cuerpo destrozado del que debe hacerse cargo, día tras día, porque si lo descuidan solo tendrán más trabajo más tarde, como siempre le recuerda su abuela.

Aoileann no sabe qué le ocurrió a su madre o cómo terminó así. Su abuela se niega a hablar de lo ocurrido, y su padre, ese hombre que solo viene a la isla una vez al mes para visitarlas, tampoco le da detalles de qué sucedió. De cómo la mujer sonriente que aparece en las fotos se transformó en ese monstruo de la cama, destrozada y completamente dependiente de los demás para mal vivir un día más. De igual manera, si durante el día su madre permanece completamente inmóvil, ¿por qué por las noches se mueve sin que la vean? Como tratando de escapar de la casa y dejando extrañas marcas en el suelo, que es el motivo de que sus manos estén cada vez más destrozadas.

«Yo crecí a la vez que esos niños burlones y eran ellos quienes me informaban sobre mí misma. Digerí sus palabras en forma de verdad y ahora las siento verdaderas. Estoy loca, doy mala suerte, soy malvada, soy una traidora. Pero aún no sé por qué».

La joven tampoco sabe por qué en la isla todos la desprecian. Se niegan a hablar con ella o murmuran y escupen a su paso. Esa existencia tan miserable que sufre nuestra protagonista cambia el día que llegan a la isla Rachel y su bebé. Ella es una pintora que está en la localidad para pasar un mes haciendo una residencia artística. Pero sus planes de dedicarse a trabajar se ven entorpecidos por ese bebé recién nacido que no la deja dormir o concentrarse por mucho que lo intente.

Digamos que toda la frustración por lo monótono de su día a día, de los cuidados constantes a una mujer de la que nunca he recibido muestras de amor, así como el anhelo de una vida diferente, hacen que nuestra protagonista tome una serie de decisiones espantosas y más que cuestionables. Pero si prestamos atención a su historia, ella no fue siempre así, de niña anhelaba el amor de la mujer en la cama, buscaba un afecto que nunca recibió, hasta que esperarlo se hizo tan difícil e insoportable que dejó de intentarlo. La autora crea una historia que posee múltiples capas, y que te hace, quizás no justificar las acciones de la protagonista, pero sí entender de dónde proviene el dolor que le hace actuar de un modo monstruoso.

«Dada la trata con más delicadeza que nosotras… Sin tenerla a la vista todo el rato, se le hace más fácil convertir a esa cosa en una esposa y madre trágicamente enferma. No tiene que verla a diario. No la tienen cerca en cada momento, destrozándole la vida. Puede no verla por lo que es, pues se permite el lujo de no mirarla de frente. Se permite el lujo de mirar a otro lado».

Nuestro mundo se sustenta con base en los cuidados y todos los damos por sentado, pero parece que pocos conocen los sacrificios que hay detrás de cuidar de personas dependientes día tras día. Ya sean adultos mayores o bebés recién nacidos. Los cuidados cuando se hacen desde el amor son extenuantes; sin embargo, si se realizan única y exclusivamente por obligación, pueden llevar a alguien hasta el límite y más allá. La forma en la que la autora representa las relaciones de madres e hijas, así como la ambientación del libro, son espectaculares. Y sí, hay horror corporal, así que no es el tipo de lectura que se pueda recomendar a todo el mundo, pero que vale muchísimo la pena leerlo.

«Si ella no estuviera tan vacía, yo estaría llena. Estaría rosada por el amor, como el bebé de Rachel. Pero solo soy un eco».

Islas remotas, comunidades pequeñas, maternidad, cuidados, dependencia, culpa, horror corporal, amor y odio… Donde yo termino, de Sophie White, es una novela brutal en todos los sentidos. De las que te causa verdadero desasosiego porque las situaciones que plantea son demasiado reales. La casa con las ventanas tapiadas, esa pequeña isla con sus extraños rituales y el implacable mar son tan protagonistas como Aoileann. Y los misterios que se plantean en la novela son tan inquietantes que no podrán parar de leer hasta encontrar respuestas, por más que el camino sea cada vez más oscuro e incómodo. Me gustaría destacar la cuidada traducción de Natalia Cervera, así como la espectacular ilustración de Rafael Martín Coronel, llena de detalles que después de la lectura se entiende a la perfección (sí, me refiero a esa mano en la cama). Si están buscando terror que los perturbe de verdad, tienen que darle una oportunidad.

¿Han leído Donde yo termino? ¿Les llama la atención?

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