¿Qué significa ser diferente? ¿Qué estarías dispuesto a sacrificar para darle a la humanidad otra oportunidad? Imagina lo complicada que sería tu vida si fueses el primer ser masculino nacido de una mujer humana con ADN extraterrestre. Ser el primer hombre que une en su cuerpo a humanos y a oankali, esos extraños alienígenas que salvaron a la humanidad y a la Tierra del exterminio causado por sus absurdas guerras. Hoy quiero recomendarles Ritos de madurez, de Octavia E. Butler. El segundo libro de la Trilogía Xenogénesis que ahora podemos encontrar en librerías gracias al sello Nova recopilada en un solo volumen: La estirpe de Lilith. Con la traducción de Luis Vigil corregida por Pilar Márquez.
«Sentirán resentimiento hacia él por no ser completamente humano y parecerlo más que sus criaturas. Lo odiarán por aparentar mucha menos edad de la que parecerá tener cuando hable. Lo odiarán porque a ellos no se les ha permitido tener hijos varones. Tu gente ha hecho que los niños con aspecto humano sean un bien muy valioso».
Esta es la historia de Akin, el primer hijo de Lilith, la protagonista del libro anterior: Amanecer (Mi reseña). Aunque desde el final de la primera novela han transcurrido algunos años y Lilith ha tenido varias hijas, hasta este momento los oankali no habían permitido que las humanas tuvieran hijos varones. Porque crear individuos masculinos que fuesen lo suficientemente humanos como para nacer de otra humana podría representar el verdadero peligro para los seres extraterrestres con los que ahora comparten la Tierra. Un planeta que, al igual que las personas que ahora lo habitan, cambió para recuperarse de los destrozos que las guerras nucleares causaron.

