¿Qué pasaría si se confirmara que no estamos solos en el universo? ¿Qué consecuencias acarrearía que seres extraterrestres se establecieran entre nosotros? Imaginen un futuro no muy lejano en el que los alienígenas tuviesen un misterioso asentamiento abovedado en torno al cual se ha establecido una ciudad a la que todos quieren acudir, porque cuando se abre la extraña bóveda las personas que están a su alrededor se curan de sus enfermedades. Este es el escenario que nos presenta Rosalera, de Tade Thompson, una fascinante y adictiva historia de ciencia ficción que traslada a África ese primer contacto, y que ha sido publicada en español por el sello Runas con la excelente traducción de Raúl García Campos.
“El hombre ya no era el hijo único de alguna indiferente diosa del caos, sino uno más de muchos hermanos”.
Ambientada en Nigeria en el año 2066, nos presenta la historia de Kaaro, uno de los pocos humanos conocidos como sensibles, porque son capaces de entrar en la «xenosfera»: un espacio telepático que apareció tras la llegada del alienígena que levantó la bóveda alrededor de la cual se construyó Rosalera, una ciudad ubicada solo a dos horas y media de Lagos, y que no para de crecer. Aunque de día trabaja como cortafuegos en un banco, evitando que otros sensibles puedan robar la información de sus clientes, Kaaro también ejerce como agente en una organización secreta del gobierno llamada Sección 45.





