Imaginen un mundo en el que la naturaleza ha sido domesticada por completo. Un futuro en el que las ciudades ya no son estáticas, sino megaestructuras que se desplazan sobre grandes soportes sembrando y cosechando todo aquello que van a consumir. En un ciclo eterno en el que cada aspecto está planificado y ordenado, en el que nada es dejado al azar. ¿Qué ocurría con la descendencia de los marginados? Con todos aquellos que se negaron a vivir en las asépticas urbes y sobreviven de sus sobras. Hoy quiero hablarles de Ciudad nómada, rebaño miseria de Pablo Loperena una novela que nos sorprende desde la primera página.
«En cuclillas, observó las altas torres resplandecientes que se alejaban lentamente de ellos y el rebaño miseria que las acompañaba en su viaje sin final».
Dividida en cinco partes (que en el libro son llamadas manuales) podemos afirmar que esta es la historia de Salvaje. Una joven que pertenece a uno de los llamados rebaños miseria que acompañan a las ciudades nómadas en su eterno peregrinar. Ese grupo de desdichados que malviven debajo de las megaurbes mientras ellas completan sus ciclos concienzudamente planificados de cosecha y siembra. Personas que se organizan en peligrosas tribus y bandas que, con sus carromatos a biocarburantes (si son afortunados) o con tracción de animales modificados genéticamente, sobreviven de las sobras que desde las alturas les hacen llegar los ciudadanos.

