¿Qué pasaría si, por error, retratas a un príncipe con una expresión tan clara de dolor en su mirada que logras que todos los súbditos que ven el cuadro lo tomen como un signo de debilidad? ¿Qué ocurriría si ese regente no es un humano sino un elfo, una de esas criaturas tan fascinantes como despiadadas? Continuando con mis lecturas del #LeoAutorasOct hoy quiero hablarles de Un encantamiento de cuervos, la primera novela de la escritora estadounidense Margaret Rogerson y que acaba de ser publicada en español por Nocturna Editorial con la maravillosa y cuidada traducción de Carmen Torres y Laura Naranjo.
“La verdad era que no había ningún elfo amable, fuera de la casa que fuera. Sólo fingían serlo”.
Isobel es una joven y reconocida retratista. Una muchacha de diecisiete años que destaca por su talento con el óleo y que se dedica a realizar retratos de los elfos que visitan la ciudad de Extravagancia, una pequeña población cercana al bosque donde habitan estas poderosas criaturas y en el que siempre es verano. Huérfana desde muy joven, Isobel vive con su tía y sus dos peculiares hermanas, y ha tratado con los elfos lo suficiente como para saber que cuando se establecen acuerdos con los moradores del bosque se debe ser muy cuidadoso con las palabras utilizadas.


