Imaginen qué pasaría si fuesen un monje que recibe la invitación para dirigirse a la Ciudad Santa con el objetivo de reunirse con la máxima autoridad de su fe. Que viajan creyendo que van a obtener un cómodo ascenso en la Santa Sede a modo de recompensa por su buen hacer y de repente se ven inmersos en una misión mortal. Siendo el líder de una congregación compuesta por asesinos atroces, magos oscuros y monstruos que parecen salir de las peores pesadillas. El tipo de seres despreciables que usa la iglesia para cumplir las tareas más impías y peligrosas, esas en las que contar con los diablos de tu parte será lo único que te permita tener la oportunidad de alcanzar tus justos fines. Hoy quiero recomendarles Los diablos, de Joe Abercrombie. El inicio de una épica nueva trilogía en la que el rey del grimdark nos llevará a recorrer una Europa medieval reimaginada, acompañando a una banda de antihéroes a los que tienen que conocer.
«Si Baltasar había aprendido algo durante su célebre carrera en las ciencias mágicas, era que los peores monstruos a menudo resultaban ser los mejores aliados».
Dividida en cuatro partes, esta novela coral primero nos lleva junto al hermano Díaz, un monje que viaja a la Ciudad Santa porque ha sido convocado a una cita con la Papisa, la máxima autoridad de la iglesia (y también solo una niña de diez años). El religioso está emocionado, creyendo que se dirige a recibir un alto cargo en la sede del poder de la Iglesia Occidental, sin saber que sí que obtendrá un ascenso, pero no exactamente el que él aspiraba. Lo nombran vicario de la secreta Capilla de la Santa Conveniencia. Y su congregación está formada por un grupo de monstruos que la iglesia emplea para cumplir con las misiones en las que las personas fieles e irreprochables no son las más adecuadas.





