Media alma se convirtió en una de mis lecturas favoritas del año pasado, así que mi dicha no pudo ser mayor cuando me enteré de que este año tendríamos una segunda novela independiente de la misma autora, pero ambientada en ese mismo universo. Por eso hoy quiero recomendarles Diez mil puntadas, de Olivia Atwater. Una novela divertidísima en la que viajaremos a la Inglaterra de la Regencia, pero no a la que todos conocemos, sino a una versión de ese pasado en el que, además de bailes y la búsqueda de un marido adecuado, tenemos magia, hadas, criadas que se enamoran de la persona inadecuada y unos cuantos malentendidos.
«—¡Vaya por Dios! —exclamó—. Me parece que acabo de enamorarme».
La novela nos cuenta la historia de Euphemia Reeves, a la que todo el mundo llama Effie. Ella es una criada que trabaja en la mansión Hartfield y, aunque nunca se queja en voz alta y todos creen que es la trabajadora ideal, es una joven irascible que oculta cómo verdaderamente se siente y que se dedica a coser y bordar para controlar su descontento. La vida de la muchacha cambia cuando regresa a la mansión Benedict Ashbrooke, el hermano menor del señor de la casa que había pasado los últimos años viajando por el continente. Enamorarse repentinamente de Benedict es un problema muy serio porque Effie no es más que una criada y como tal nunca podría casarse con un caballero.


