Imaginen cómo sería ser una investigadora privada y una adivina en una ciudad como Chicago en los años 40, pero llena de demonios, hechiceros y magia. Un lugar en el que una misteriosa clienta quiere utilizar tus dones paranormales para encontrar a un peligroso asesino. El tipo de trabajo del que te preferirías mantenerte alejada desde que te expulsaron de la hermandad de hechiceros más poderosa, pero que te ves obligada a aceptar porque la recompensa podría asegurarte un futuro feliz junto a la mujer que amas. Para seguir con el #LeoAutorasOct hoy les quiero recomendar Aunque ya supiera el final de C. L. Polk. Una novela corta fabulosa y ganadora del premio Nebula que ahora podemos leer en español gracias a la cuidada traducción de Carla Bataller.
«La escena del crimen parecía sacada de una pesadilla. Las paredes estaban pintadas con sangre; no con manchurrones escabrosos y frenéticos, sino con las líneas crueles y deliberadas de los símbolos mágicos».
Dividido en cinco actos en el libro acompañaremos a Helen Brant. Ella es una investigadora privada y una auspex. Una mística, una adivina que tiene dones paranormales que le permiten sobrevivir haciendo trabajos de poca monta en el Chicago de los años cuarenta. Digamos que en el pasado nuestra protagonista tomó una decisión que le costó ser exiliada de la hermandad de hechiceros más poderosa que existe. Así que ahora de manera independiente trata de seguir haciendo uso de sus habilidades lejos de la protección, el conocimiento y el poder de la Hermandad de la Brújula, donde ya no es más que una paria.

