Imaginen tener que viajar a los confines del universo para cumplir una misión. Formar parte de una tripulación que podría cargar con el futuro de la galaxia en sus manos. Visitar un planeta lejano en busca de la ayuda de una extraña sociedad que lleva años desterrada por su crueldad, pero que quizá posea la clave para que todos los mundos se liberen del tirano que los gobierna. Hoy quiero recomendarles La rosa de las nieblas, de Lola Robles, una emocionante space opera que mezcla ciencia ficción con fantasía y que está repleta de aventuras y de crítica social.
«Las personas que se sublevan contra un mundo en el que son dominados lo hacen porque su imaginación les permite concebir posibilidades distintas a este. Son capaces de soñar e intuyen que sus sueños pueden realizarse».
Publicada por primera vez en 1999 y corregida en profundidad por su autora para esta nueva edición que acaba de lanzar la editorial Crononauta, La rosa de las nieblas fue la primera novela de Lola Robles. El libro nos cuenta la historia de Yolen, Jane, Sebeok y Érik, cuatro tripulantes que, cuando los conocemos, acaban de llegar a Niflheim, un planeta con un sol rojo y perdido en los límites de la galaxia, donde deben cumplir con una peligrosa e importante misión. Nuestros protagonistas han viajado hasta allí buscando la ayuda de los niflúngars, un pueblo cruel que fue desterrado hace años y que es temido por su ferocidad y por su ambición, pero que puede tener las respuestas que ayuden a la liberación de todos los mundos.
En ese universo creado por Robles, un despiadado emperador llamado Íngvar se ha hecho con el control de la galaxia y ejerce con brutalidad y terror un férreo dominio sobre los distintos mundos. Por ello, los cuatro protagonistas, que son muy diferentes entre sí y viven en diversos planetas, se han ofrecido como voluntarios. Su misión: viajar al mundo de origen del temible Íngvar. Niflheim es el lugar del que Íngvar escapó años atrás, oculto en la nave de un contrabandista. Un mundo al que casi nadie puede acceder y que está envuelto en todo tipo de mitos y leyendas. Algunos creen que el emperador llegó al poder porque la gente de su pueblo tiene poderes mágicos, y serán los viajeros quienes deban averiguar qué hay de verdad en los rumores y cuentos, con el objetivo de encontrar la manera de derrotarlo.
«Niflhéim es como dicen las leyendas: un mundo atroz. A nuestro alrededor se extendía un desierto de polvo gris donde nos hundíamos hasta los tobillos… El aire era bajo en oxígeno; la temperatura, muy fría».
Entre los cuatro tripulantes no hay un líder, así que todas las decisiones que toman las deben tomar de manera consensuada. Yolen, quien es nuestra narradora, es una piloto libre de la Tierra que viajó a Niflheim en busca de venganza. Sin revelar demasiado, les puedo adelantar que las políticas de Íngvar le hicieron perder no solo la libertad por muchos años, sino también a la persona que más quería. Jane, por su parte, es una antropóloga y lingüista que, aunque nunca había viajado al espacio, es la única de la tripulación que ha estudiado a los niflúngars en profundidad y conoce no solo sus costumbres y mitos, sino también su idioma. Sebeok es un hombre de dos metros que, además de ser un guerrero consumado, es el representante de un planeta en el que las personas olvidan su individualidad para convertirse en todo. Por último, nos encontramos con Éric, que viene de un mundo pacifista donde no comen carne. Es una especie de monje que se opone a pelear con armas, pero en realidad no las necesita; con sus dotes de lucha cuerpo a cuerpo es capaz de vencer a cualquiera.
Tener a cuatro personas diferentes reunidas en una misión genera todo tipo de conflictos. Y, al llegar a Niflheim, nuestros protagonistas descubren que el pueblo se encuentra mucho más dividido de lo que podían imaginar. Los niflúngars, una sociedad tradicionalmente guerrera, se organiza en doce clanes que compiten de forma constante por imponer su dominio. Incluso los esclavos que poseen los diferentes clanes y que pertenecen a un pueblo llamado los nókvaars (y que llevan siglos sometidos por ellos), puede que estén dispuestos a rebelarse. Además, los visitantes apenas encuentran mujeres que no sean esclavas cuando finalmente establecen contacto con un keri, como se llaman los jefes de las doce familias que gobiernan el planeta del destierro.
«Hasta ahora, solo he visto una sociedad de varones violentos, racistas y, desde luego, absolutamente patriarcales. Puede que sus peleas con espadas resulten un espectáculo curioso y divertido, pero la vida de los esclavos y de las mujeres no debe de serlo tanto. No hay que olvidar eso».
Resulta fascinante adentrarse, paso a paso, en la historia de Niflheim y de sus habitantes: su pasado, las razones de su destierro y, en paralelo, conocer las motivaciones que llevaron a cada miembro de la tripulación a unirse a la misión. La autora hace una labor maravillosa al crear ese universo tan complejo, donde los protagonistas vienen de unas sociedades tecnológicamente más avanzadas y se encuentran con un mundo que ha permanecido inalterado por siglos. Los enviados llegan con una misión clara y bajo un estricto principio de “no intervención”. Sin embargo, pronto deben preguntarse hasta qué punto pueden limitarse a observar las injusticias sin intervenir.
Robles no solo crea cuatro protagonistas complejos que evolucionan en el libro y rompen los estereotipos, sino que también nos presenta a un nutrido grupo de secundarios fascinantes entre los habitantes de Niflheim. Entre ellos destaca Elorridi, el primer keri con el que se encuentran los tripulantes, y que es tan encantador como peligroso. También Sienild, una esclava que, a pesar de recibir todas las atenciones de Elorridi, se niega a convertirse en su esposa. A ellos se le suma Skékkil, un esclavo que logra escapar y que sueña con liberar a todos los nókvaars. Y, por último, Tonsu, un personaje del que no puedo revelar demasiado, pero que me resultó especialmente memorable.
«¿Has matado, matarías o aceptarías que un niflúgar matase para conseguir esa libertad que tanto deseas?»
Viajes espaciales, guerras, magia, secretos, intrigas, prejuicios, rebelión, amor, elecciones… La rosa de las nieblas, de Lola Robles, es una historia que se siente como las mejores novelas clásicas de ciencia ficción y fantasía. Es clara la inspiración de Robles en autoras como Le Guin o del Cantar de los Nibelungos para la creación de ese mundo y ese pueblo guerrero repleto de enigmas. Aunque quizás lo que más me fascinó fue conocer los secretos de las mujeres de Niflheim, pero eso es algo que deben descubrir al leer. Hay tantas reflexiones y crítica social en sus páginas. Es una suerte que Crononauta apostara por publicar esta primera novela de la autora en esta edición corregida, porque está llena de sentido de la maravilla e imaginación, como nos adelanta el maravilloso prólogo de Susana Vallejo que acompaña a la edición. Mención especial merece también la cubierta de David G. Vaquero. Si están buscando una novela llena de aventuras, secretos y con un universo rico, tienen que darle una oportunidad.
¿Han leído La rosa de las nieblas? ¿Les llama la atención?
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