Tengo como tradición guardarme un libro especial con el que empezar cada año y mi elección para comenzar con buen pie el 2026 no pudo ser mejor: La búsqueda del asesino, de Robin Hobb. El libro con el que cierra la maravillosa Trilogía del Vatídico. Terminé la novela hace poco, así que tengo una resaca emocional que no creo que pueda superar en el corto plazo. El viaje en el que nos sumerge Hobb no es amable con sus protagonistas, pero es de los que vale la pena vivir. Una parte de mi corazón se queda con Traspié Hidalgo y, si ya conocen a la autora, entenderán cómo me siento, pero si aún no lo han hecho y les gusta la fantasía, deberían salir corriendo a su librería más cercana para darle una oportunidad a estas tres historias.
«Las personas tienen una finalidad en la vida. Esto lo sé ahora, pero tardé los primeros veinte años de mi vida en aprenderlo».
La búsqueda del asesino es una continuación directa de Asesino real, así que si aún no han terminado el primer y el segundo libro de la Trilogía del Vatídico, es mejor que no continúen leyendo, ya que, si bien no contendrá spoilers del tercer libro, sí que puede arruinarles algunas sorpresas de las novelas anteriores que es mejor no conocer de antemano. Si aún no han empezado con la que es una de mis nuevas trilogías favoritas de la vida, les dejo por aquí mis reseñas de Aprendiz de asesino y Asesino real para que se animen a descubrir la maravillosa pluma de Hobb.



