Es un hecho probado que mientras
más me gusta un libro, más complicado es hacer una reseña que los haga salir a
todos corriendo a comprarlo, tanto para ustedes como para regalar; pero haré el
intento porque, Lauren Beukes con su impresionante Monstruos rotos, me ha vuelto
a conquistar, así que invitados quedan todos a conocer esta truculenta
historia.
“El cuerpo.
El-cuerpo-el-cuerpo-el-cuerpo, piensa. Las palabras pierden el sentido cuando
las repites. Lo mismo les sucede a los cuerpos, aun con todas sus variantes. Un
muerto es un muerto”.
Todo inicia cuando la inspectora
Gabriella, respondiendo la llamada de un policía novato apellidado Jones,
encuentra el cuerpo de un niño, un hecho que será trágico y lamentable, pero no
algo inusual, ya que se encuentran en Detroit, la ciudad más violenta de Estados
Unidos. Sin embargo, no nos encontramos ante un caso común, porque el cuerpo ha sufrido una aberrante mutilación, en el lugar donde deberían estar las piernas del chico, lo que encuentran es el cuarto trasero de un ciervo, pues del ombligo hacia abajo, alguien se
ha encargado de ensamblar su cuerpo con el del animal, como si de una atracción
macabra de feria se tratase.
