Puede que lo que conozcamos del mundo, desde los mitos hasta las religiones no sean verdad, al menos, no toda la verdad. Que escondidos entre la gente común y corriente exista un grupo con unas características tan especiales y únicas que sean los encargados de velar por el bienestar de todos los demás. Personas en apariencia normal pero condenados a vagar y proteger a los más débiles hasta encontrar su misión, esa que ni ellos mismos conocen de antemano. Hoy quiero hablarles de Los guardianes errantes, de Magnus Dagon, seudónimo tras el que se encuentra Miguel Ángel López Muñoz, una novela de fantasía repleta de personajes fabulosos.
"Era un Guardián Errante y, como tal, tarde o temprano tendría que volver a peregrinar".
Dividida en cuatro partes, la novela empieza por presentarnos a nuestros principales protagonistas, los cuatro Guardianes Errantes, correspondientes cada uno de ellos a uno de los puntos cardinales. A modo de relatos de dos capítulos, vamos desentrañando su pasado, cómo es su vida en la actualidad y las implicaciones que vienen asociadas a un modo de vida que no le permite establecerse en ningún lugar por mucho tiempo, arrastrados a vagar hasta cumplir con una misión de la que desconocen su naturaleza. Porque, aunque son portadores de un don extraordinario, este solo puede ser utilizado una única vez.

