Si hay un escritor que ha logrado sorprenderme con sus ideas estos últimos años es Neal Shusterman. Cuando descubrí que publicaba una novela independiente que había escrito junto a su hijo Jarrod Shusterman, quién además de autor es guionista para cine y televisión, sabía que la tenía que leer. Sed nos cuenta la historia de un apocalipsis urbano ocasionado por la falta de agua. La novela no es solo adictiva, sino que también es totalmente plausible. Un futuro próximo tan real y posible que resulta aterrador.
“… «crisis de suministro». Así es como los medios han estado llamando a la sequía desde que la gente se cansó de oír la palabra sequía. Más o menos igual que cuando el calentamiento global se convirtió en cambio climático o la guerra, en conflicto”.
Nos encontramos al sur de California para descubrir junto a Alyssa, una joven de dieciséis años, cómo ella y su familia deben enfrentarse al corte total del suministro de agua. Porque, aunque todos sabían que había que tomar medidas para contrarrestar la sequía que estaban sufriendo, acciones como no llenar las piscinas, evitar darse duchas largas o incluso regar las plantas, lo que nadie podía prever era que un día todos abrirían el grifo para encontrar que ya no había ni una gota de agua. Que la restricción sería total. Que desconocerían cuándo se restablecería el agua corriente si es que llegaba a hacerlo en algún momento.

