Nada como contar con reediciones con las que disfrutar de autoras que estaban injustamente descatalogadas. Para descubrir historias alucinantes que habían dejado de estar disponibles en librerías. Así que no puedo me puedo encontrar más feliz de que Umbriel apostara por traernos de nuevo la Saga Temerario, en la que Naomi Novik reimagina las Guerras napoleónicas para agregar dragones a los cruentos enfrentamientos. Por eso hoy quiero recomendarles su tercera entrega: La guerra de la pólvora. Una novela en la que Laurence y Temerario, su dragón, deberán emprender un peligroso viaje y enfrentarse a una traición.
«El dragón podría haberse quedado en China para disfrutar de todos los lujos y privilegios acordes a su rango de Celestial, y sin embargo regresaba a Inglaterra por Laurence y con las esperanzas puestas en mejorar las condiciones de vida de sus hermanos de armas».
En el libro nos reencontraremos con el capitán Will Laurence y su extraordinario dragón Temerario cuando están esperando en el puerto de Macao el momento de partir de regreso a Inglaterra. Tras sobrevivir a su aventura en China, Temerario como uno de los pocos Celestiales que existen, una raza de dragones que allí son adorados y se dedican a ser eruditos, a escribir poesía y a ser atendidos como parte de la realeza, decide no permanecer en el país sino volver a Inglaterra junto a su capitán. Eso sí, pensando en cómo hacer que la vida de los dragones en occidente sea tan buena como la de sus homólogos en oriente. En China los dragones no viven apartados de la gente común, sino que incluso las calles están adaptadas para que puedan convivir en armonía. No son usados exclusivamente en la guerra, algo que consideran indigno para un Celestial, sino que existen diversas ocupaciones para los dragones dependiendo de su tamaño, destreza y actitudes.

