¿Y si todo lo que crees que has dejado atrás regresa para atormentarte? ¿Si un sueño furtivo hace su aparición para transformar un encargo rutinario en una misión que te hace necesitar de aliados inesperados? ¿Si lo que debería haber sido un solo trabajo más, se complica tanto que terminas enfrentándote a cosas que preferirías olvidar? Pónganse cómodos, hoy quiero hablarles de El pasado es un cazador paciente, la primera novela corta publicada de Laura S. Maquilón, una historia que deberían estar leyendo.
“Las guerras siempre dejan una cicatriz. Puedes maquillarla, pero siempre la ves al despertar cada mañana. Aquella en particular había sido profunda y había separado a las personas en dos grupos muy diferentes: Las que pueden permitirse tener sueños y las que no”.
En un futuro no demasiado lejano, donde los combustibles fósiles llevan ya setenta años desaparecidos, nos encontramos con un mundo en el que las guerras por los recursos han creado una diferencia entre ricos y pobres tan abismal que los primeros se pueden permitir pagar por robar los sueños de los segundos. A eso se dedica Marina, nuestra protagonista, una mujer de cuarenta y pocos años que trabaja como cazadora de sueños, una labor que le desagrada profundamente pero que le permite sobrevivir en ese entorno cruel.