Muchas veces nuestro hogar, ese espacio que debería ser el sitio en el que nos tendríamos que sentir seguros y a salvo, es la fuente de todos nuestros horrores. Y si ya es difícil imaginar que ese lugar es el origen de las pesadillas de cualquier adulto, imaginen cuanto peor es la situación si solo eres un niño o un adolescente. Una persona desamparada que ha sido maltratada de todas las maneras posibles por aquellos que deberían ser tus cuidadores y protectores. Hoy quiero hablarles de Crímenes reales, de Samantha Kolesnik, una novela corta que nos habla de la manera en la que el abuso a veces rompe a las personas más allá de lo imaginable, una historia dura y desgarradora sobre cómo la violencia genera más violencia. De la forma en que es incluso capaz de crear monstruos.
«Dormir era tan peligroso como despertar. No había escapatoria de mi madre».
El libro nos cuenta la historia de Suzy, una adolescente que vive junto a su hermano Lim y su madre. Una chica a la que le encanta leer sobre crímenes violentos y que tiene como pasatiempo mirar revistas con fotos de asesinatos. Nos parecería que es una afición quizás un tanto tétrica o perturbadora si no descubriéramos casi de inmediato que esa es la menor de las preocupaciones que deberíamos tener sobre la joven. Suzy vive un verdadero infierno dentro de su hogar. Su madre no solo la maltrata de manera psicológica y la humilla de todas las formas posibles, sino que la somete a abusos sexuales de manera constante.

