La adolescencia es una etapa bonita de la vida, pero también una muy compleja, llena de miedos, ansiedad y mucha incomprensión, de vivir todo intensamente: las alegrías y, sobre todo, los fracasos; es la época de los descubrimientos, de las dudas, de asumir responsabilidades, de salir de la comodidad de la niñez para enfrentarte sin mucha preparación a ese misterioso mundo de los adultos. De todo esto y mucho más nos habla Camille Bordas en su maravillosa novela Cómo comportarse en la multitud, una de esas joyas que todos deberían leer.
"La manca del sofá me daba mucho apuro, me llevaba a pensar que solo yo me percataba de las cosas, que solo yo me preocupa".
Esta es la historia de Isidore, un chico que cuando empieza la novela tiene poco más de once años y es el menor de una familia con seis hijos que vive en un pequeño pueblo francés. Sus hermanas y sus hermanos son casi todos mucho mayores que él, y son extremadamente inteligentes, centrados en sus carreras académicas donde se van saltando años y van mucho más adelantados que los jóvenes de su misma edad, que se pasan su tiempo libre leyendo o viendo películas en su viejo sofá, mientras inventan diálogos nuevos para los personajes y predicen (acertadamente) el final.
