Hay historias que te atrapan por su argumento, algunas lo hacen por sus personajes, otras lo consiguen por su ambientación, mientras unas lo logran por el estilo en el que están escritas, pero excepcionalmente hay libros que lo consiguen con todos y cada uno de sus elementos, pues están tan bien logrados que solo puedes terminarlos con una sonrisa en la cara, un poco de tristeza porque se acaban y muchas ganas de seguir leyendo. Hoy quiero hablarles precisamente de una obra que reúne todas estas características, La ciudad de las sombras de Víctoria Álvarez, una novela que me ha conquistado de principio a fin.
"Dame un firman que me permita pasarme la vida excavando en Egipto y quédate con todos los jóvenes lores de Inglaterra".
Esta es la historia de Helena Lennox, que en el prólogo del libro es una anciana un poco (bastante) cascarrabias de casi ochenta años que se encuentra en el Cairo y recibe la visita de una mujer llamada Ruth, dispuesta a reunir en una biografía sus muchas y diversas hazañas, sobre todo las relacionadas con la arqueología, y que revisando entre las fotos de la afamada arqueóloga se topa con una en la que se la ve junto a su familia y una momia que acababan de llevar a Londres después de años de excavaciones en Egipto. Es esa fotografía y lo que ocurrió poco después, el punto de partida del relato que Helena le contará a la biógrafa, el que nosotros disfrutaremos en La ciudad de las sombras.

