¿Qué pasaría si dejaras la seguridad de la ciudad para volver a la casa de tu infancia en un pueblo perdido en la montaña, pero, lejos de encontrar la tranquilidad que ansiabas, te das cuenta de que has cometido un gran error? ¿Qué ocurrirá si lo que esperas que sea un refugio frente a una naturaleza hostil que ha cambiado el mundo de manera irreversible está lleno de secretos que transformarán lo que crees saber de tu realidad? Hoy quiero hablarles de Lo que no veo en el bosque, de Isabel del Río, una novela que mezcla horror con distopía y nos lleva a un viaje que, como a su protagonista, nos cambiará profundamente.
«Es curioso pensar que este bosque no tiene ni diez años, ahora la naturaleza está desbocada y la vegetación crece a un ritmo alarmante. El cambio ha salvado el planeta y para ello nos ha arrinconado a nosotros, eliminándonos en masa».
El libro nos cuenta la historia de Eloise, una mujer que, asfixiada por su vida en la ciudad, decide emprender un viaje temerario y volver a la casa donde creció en un pueblo remoto de las montañas. Ese regreso entraña un gran riesgo que su mujer, Marla, no comprende, ya que en su mundo muy pocos dejan la seguridad de las cúpulas en las que se esconden los supervivientes ahora que la naturaleza se ha vuelto hostil y ha acabado con una gran parte de la humanidad. Pero lo que debería ser una oportunidad para encontrar refugio entre las paredes donde fue tan feliz durante su infancia se ve alterada cuando desaparece una niña y nuestra protagonista se da cuenta de que el pueblo se encuentra demasiado cerca de la naturaleza salvaje como para ser seguro.
Cubierta de No albiro el bosc la versión en catalán del libro publicada por Mai Més.
Pero Eloise no está sola. En la aldea contará con la ayuda de Clara, su amiga de la infancia. Una mujer que trabaja como guardabosques y que ha visto de primera mano la manera en la que la naturaleza ha cambiado. Ella conoce secretos que su amiga de la ciudad ni siquiera imagina. En ese pueblo remoto, la gente se niega a olvidar y, digamos, que allí los recuerdos adquieren una forma muy tangible que ya descubrirán al leer.
«El monte no es seguro, la naturaleza tiene hambre».
Sin entrar en demasiados detalles, les puedo asegurar que ir descubriendo lo diferentes que han sido las vidas de ambas protagonistas es adictivo. La primera sobrevive en la seguridad asfixiante de las ciudades, endeudada y sometida a un sistema que no solo le dice cómo debe vivir, sino también qué debe creer sobre ese cambio que lo ha transformado todo. La segunda ha crecido junto al bosque y ha tenido que recurrir a secretos ancestrales para mantener a salvo a sus vecinos ante esa naturaleza que parece decidida a erradicar a la humanidad como si fuese una enfermedad.
Uno de los aspectos que más disfruté de la novela fue el estilo de la autora y la forma en que dosifica la información. Llena de misterios y con capítulos cortos que hacen imposible parar de leer, ansiamos respuestas, pero mientras avanzamos surgen nuevas preguntas: ¿qué ha propiciado el cambio en la naturaleza? ¿Qué secretos ocultan Clara y el pueblo? ¿Todo lo que creía saber Eloise de su abuelo y su familia es real? ¿Qué pasó realmente con la niña desaparecida? ¿Qué estamos dispuestos a hacer cuando nos sentimos desesperados? A todas estas dudas y a muchas más encontraremos respuestas en sus doscientas páginas llenas de imágenes perturbadoras y potentes.
«Morimos continuamente. A lo largo de nuestra vida nos desprendemos de nosotros mismos y nos regeneramos, somos otros, con cajas repletas de recuerdos de nuestros yoes difuntos».
Naturaleza descontrolada, secretos, amistad, sacrificios, criaturas aterradoras y verdades incómodas… Lo que no veo en el bosque, de Isabel del Río, es una novela inquietante que consigue combinar todos sus elementos con mucha precisión. A nivel personal, me habría gustado ver más de la parte distópica de la ciudad, pero lo que llegamos a conocer es más que suficiente para que la historia brille. De su faceta más mágica no les quiero adelantar nada para que la descubran por ustedes mismos. El libro está repleto de crítica social y múltiples capas de lectura e interpretación, pero de nuevo prefiero no caer en spoilers para que puedan descubrirlo por ustedes mismos. Si están buscando un libro de terror que los deje pensando tanto en el futuro como en el presente, tienen que darle una oportunidad.
¿Han leído Lo que no veo en el bosque? ¿Les llama la atención?
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