¿Cómo sería nuestro mundo si las enfermedades, la pobreza e incluso la muerte natural fueran erradicadas? Si no existiesen gobiernos ni países, sino que una inteligencia artificial llamada Nimbo fuese la encargada de asegurar el bienestar y la felicidad de todos los seres humanos. En este escenario ideal esa IA se encargaría de todo menos de suministrar la muerte, porque como nuestros recursos no son ilimitados, algunos deberían morir a manos de los “segadores” para permitir que todos los demás puedan disfrutar de su inmortalidad. Y, como esos heraldos de la muerte serían humanos, no estarían libres de defectos, con todo lo que ello implica. Hoy quiero hablarles de Trueno, de Neal Shusterman, el último libro de El arco de la Guadaña, una trilogía que se ha convertido en una de mis favoritas de todos los tiempos y que les recomiendo sin dudar.
“En aquel mundo, el Nimbo formaba parte de la vida de todos. Se le podía preguntar cualquier cosa, siempre respondía… Pero aquel mundo había desaparecido. La voz del Nimbo guardaba silencio porque los humanos se habían vuelto indeseables”.
Si aún no habéis leído Siega (reseña) y Nimbo (reseña), es momento de acudir a su librería de confianza y encargarlos. Les aseguro que ese futuro ideado por Shusterman los impresionará y dejará con muchas ganas de más. Luego regresen por aquí a leer esta reseña que, aunque no contiene spoilers del tercer libro, puede contenerlos de las entregas anteriores.



