Ya saben lo mucho que me gusta Ursula K. Le Guin, una autora que siempre me sorprende y me maravilla. Hoy quiero hablarles de un libro que me hace especial ilusión porque es la versión ilustrada de uno de mis relatos favoritos de la escritora: Quienes se marchan de Omelas. Gracias a Nørdica Libros ahora se puede encontrar la historia en librerías acompañada por el increíble arte de la ilustradora madrileña Eva Vázquez y la cuidada traducción de Maite Fernández Estañán.
«El problema es que tenemos la mala costumbre, alentada por gente pedante y rebuscada, de considerar la felicidad como algo bastante estúpido. Solo el dolor es intelectual, solo la maldad es interesante».
Publicado originalmente en 1973 y ganador del premio Hugo al mejor relato corto, Quienes se marchan de Omelas es un cuento descriptivo y sin trama en el que la autora de Terramar se encarga de presentarnos Omelas. Una utópica ciudad en la que todos sus habitantes son felices. Pero, tal y como le describe Le Guin, esa felicidad no hace que sus moradores sean simples. Es una urbe que no cuenta con reyes ni esclavos. Un lugar en el que hay religión pero no sacerdotes. Un sitio que no necesita soldados ni ejército. Y no por ello no cuenta con las adelantos tecnológicos necesarios para vivir vidas cómodas y confortables.

