Hace poco reseñaba La cosecha de Samhein de José Antonio Cotrina, el primer libro en El ciclo de la Luna Roja, así que hoy toca hablar de su continuación: Los hijos de las tinieblas. Si aún no han leído la primera parte los invito a visitar mi reseña aquí, a salir corriendo para comprar los libros (ya luego me darán las gracias) y a que paren de leer esta reseña, pues puede contener spoilers sobre el inicio de la trilogía.
“La gran luna no es buena. No es buena. La cuidad tiembla. Los animales gritan. Y yo grito con ellos y tengo tanto miedo”.
El libro inicia con un prólogo titulado La historia hasta aquí, un resumen de lo ocurrido en La cosecha de Samhein, de manera que no importa cuánto tiempo haya pasado desde tu última visita a Rocavarancolia, porque podrás adentrarte nuevamente al reino de los prodigios y recordarás a todos los personajes y su particular situación. Algo muy de agradecer si ha pasado un tiempo, pues la narración arranca cinco semanas después del final del libro uno, un poco más cerca de la temida llegada de la Luna Roja.




