Hay libros que apenas empiezas sabes que se quedarán contigo para siempre. Historias que te rompen el corazón y luego te lo reconstruyen pedazo a pedazo. Que te muestran que incluso ante la oscuridad más aterradora puede haber esperanza. Incluso aunque el camino no sea rápido o fácil. Hoy quiero recomendarles Piel de ciervo, de Robin McKinley. Un cuento de hadas en el que, tal y como nos dicen desde Duermevela, «la magia, la maravilla y las pesadillas conviven». Un cuento oscuro que es una reinterpretación del clásico de Charles Perrault «Piel de asno». Un libro publicado originalmente en 1993 pero que hasta ahora (sorprendentemente dada su calidad) no había sido traducido en español.
«Su madre había sido la mujer más hermosa de los siete reinos, y siete reyes habían querido hacerla suya; pero fue su padre quien ganó ese premio de valor incalculable, a pesar de que no era más que un príncipe por aquel entonces».
Dividida en tres partes, la novela nos cuenta la historia de Lissla Lissar, la joven princesa del reino más próspero que existe. Una niña que ha crecido oyendo una y otra vez las leyendas de cómo sus padres se casaron. La manera en la que ese joven y apuesto príncipe superó unas pruebas imposibles a fin de poder casarse con la mujer más hermosa de los siete reinos. Todo lo relacionado con sus perfectos y hermosos padres le hace sentirse aún más incorrecta. Siempre solitaria. Olvidada por todos en el castillo, que no tienen ojos para esa jovencita, solo para padres. Y eso podría ser ¿normal? si también su padre y su madre no se olvidaran de ella completamente. Manteniéndola relegada a unas habitaciones aisladas en las que solo su vieja niñera, sus libros y sus historias le hacen compañía.

