Soy una consumidora habitual de películas y series de superhéroes, pero no fue hasta que empezar a ver en Netflix la primera temporada de Jessica Jones, que me decidí a buscar y leer los cómics. Fue la particular heroína sin máscara ni traje, con sus problemas con la bebida, mal hablada y con un carácter más bien huraño, la que me creó una verdadera curiosidad y también la necesidad de conocer su origen, ir a la fuente, recurrir a un formato del que me había mantenido alejada porque mis fondos no son ilimitados, pero que tiene muchísimo que ofrecer.
“Sin lugar a dudas la peor parte de mi trabajo. Permanecer en silencio a través de su montaña rusa de emocional”.
En febrero de este año, y sabiendo que al igual que yo, muchos espectadores de la serie buscarían descubrir el original, Panini Cómics, sacó a la venta Marvel Saga 2. Jessica Jones 1 (el primer Marvel Saga está dedicado a Daredevil). Un volumen autoconclusivo que contiene los primeros nueve números de Alias, además de incluir unos extras que nos hablan del origen del personaje de Jessica Jones, y de la creación de Max, la colección adulta de Marvel en la que los cómics de Alias eran la insignia.

