En las últimas semanas he leído cuatro novelas muy diferentes que mezclan fantasía y ciencia ficción de forma increíble. Que logran unir brillantemente la magia y la ciencia, para crear escenarios e historias inolvidables. Precisamente, el libro que les recomiendo hoy une esos géneros (a veces tan antagónicos) de manera espectacular: Linaje ancestral, de Adrian Tchaikovsky. Una novela corta llena de humor y reflexiones que nos llevará a un planeta muy lejano que, en teoría, está gobernado por la magia.
«Estaba en el mismísimo portal de los dominios del hechicero, donde nadie había vuelto a ir desde que su antepasada acudió para pedir ayuda a la magia para combatir a la magia».
El libro se encuentra narrado por dos voces. La primera de ellas es la de Lynesse Cuarta Hija, una princesa que nunca se ha sentido aparecida por su madre o por sus hermanas mayores. Una muchacha rebelde que cuando escucha que hay un demonio que está acabando con los habitantes de los pueblos vecinos, sembrando el horror y el pánico por donde pasa, decide romper todas las reglas y solicitar ayuda al poderoso hechicero que vive en una torre donde nadie ha acudido desde hace generaciones. Ya que su madre no está dispuesta a ayudar a los afectados por el temible ser, decide invocar el pacto que el gran mago selló con sus ancestros con el fin de combatir la magia con más magia.

