Empecé el año leyendo La Guerra de la Amapola, el inicio de una trilogía de una autora que me conquistó con Babel y Amarilla y con esa primera entrega me volvió a alucinar. Si bien quería espaciar más las lecturas para que luego la espera por el último libro no se me hiciese tan larga, teniendo la segunda novela en casa era una verdadera tortura no sumergirme en sus páginas para descubrir como seguían las aventuras y desventuras de Rin. Por eso hoy quiero hablarles de La república del dragón, de R. F. Kuang. Una segunda entrega que nos lleva de nuevo a ese mundo fantástico lleno de dioses y magia en el que una guerra acaba de terminar solo para que una nueva y sangrienta guerra la sustituya.
«La rabia era un escudo. La ayudaba a no tener que pararse a recordar lo que había hecho, porque, siempre y cuando estuviera cabreada, todo iría bien. De esa forma, actuaba de un modo razonable. Temía acabar desmoronándose por completo si dejaba de estar enfadada».
La república del dragón es una continuación directa de La Guerra de la Amapola. Así que si aún no se han adentrado en la trilogía fantástica de Kuang, es mejor que no continúen leyendo porque esta reseña no contiene spoilers del segundo libro, pero sí que les puede adelantar parte de lo que ocurre en el primero. Si no conocen estas novelas nominadas a los premios Hugo, Nebula y World Fantasy que mezclan fantasía y dioses con la historia de China de manera espectacular, tienen que darle una oportunidad. Les dejo mi reseña de La Guerra de la Amapola por aquí con el propósito de que luego puedan ir a su librería de confianza y perderse en sus páginas.

