¿Qué pasaría si un día cualquiera te encuentras en la calle con una persona idéntica a ti? Que no solo comparte tu aspecto, sino también tu estilo. Una chica que parece venir de un lugar que nada tiene que ver con ciudad o tu país, o para ser un poco más específicos, con tu mundo. Ante esta premisa el abanico de posibilidades es casi infinito y en El libro de Sarah: La fortaleza del tiempo, nos daremos cuenta que nada es lo que parece.
“Aquel había sido el día más extraño en la vida de Sarah”.
Sarah es una joven de dieciséis años que acaba de mudarse de un barrio humilde de las afueras de Londres, a una zona mucho más elegante en el centro de la ciudad, con todas las cosas que implican cambiar de casa: un barrio desconocido, nuevos amigos (o la falta de ellos) y también nuevo instituto, todo como consecuencia de que su madre acaba de recibir un ascenso.


