¿Qué pasaría si ganaras tu primera gran batalla como emperatriz, pero lejos de encontrarte con un futuro tranquilo, tu imperio se encuentra cada vez más cerca del colapso? ¿Y si no solo tu hacer frente al descontento de los rebeldes, sino también a una amenaza mayor? ¿Qué ocurriría si existiesen unas espadas mágicas que pueden cambiar el destino del Imperio del Fénix, pero únicamente si logras encontrarlas antes que tus rivales? Hoy quiero hablarles de La guerra de los huesos, de Andrea Stewart, el libro final de la alucinante trilogía El imperio hundido. Tres novelas de fantasía épica de inspiración asiática que tienen un sistema de magia basado en huesos y escritura que me fascinó desde que lo descubrí.
«Yo sabía que el mundo se caía a pedazos. La rocasabia escaseaba, la tos de los pantanos se había extendido, los pocos sin esquirlas amenazaban con la guerra y la tensión entre los alanga y los ciudadanos iba en aumento».
La guerra de los huesos se desarrolla dos años después de todo lo ocurrido en el segundo libro de la trilogía: La emperatriz de los huesos. Así que si aún no conocen el mundo que ha creado Stewart, que inicia con La hija de los huesos y está repleto de islas migrantes que se mueven en un mar infinito, o no saben aún cómo funciona la poderosa y cruel magia de los huesos, es mejor que no continúen leyendo. Aunque esta reseña no contiene spoilers del tercer libro, puede desvelar algunas de las sorpresas de las entregas anteriores que es mejor que conocer de primera mano al leer. Les dejo aquí mi reseña de la segunda entrega, La emperatriz de los huesos, para que descubran por qué deberían darle una oportunidad a esta trilogía que, pese a su originalidad, ha pasado un tanto desapercibida en español. Mi reseña de La hija de los huesos la pueden encontrar en el número 14 de Windumanoth.

