En un futuro donde el sistema solar desapareció hace largo tiempo, y en el que los humanos que lograron escapar de la destrucción viven entre las estrellas en naves generacionales y poblando diferentes planetas a lo largo y ancho del universo, se nos presenta la historia de Jyoti, una joven que ansía encontrar respuestas sobre su madre y que decide abandonar su hogar y todo lo que le es conocido para lograrlo. Hoy quiero hablarles de Diosa de tierra y metal, de Marisa Alemany, una novela en la que ciencia ficción se mezcla con la fantasía.
“Cuenta la leyenda de Prakiti que los dones de las mujeres addeptes domesticaron los vientos huracanados del planeta, convirtiéndolos en suaves brisas”.
La novela se desarrolla en Cúmulo de las Tres Hermanas, donde tres especies diferentes de humanos comparten planetas y recursos, aunque estos se encuentran repartidos de forma bastante desigual. Los ahimsas, primeros en llegar con sus naves generacionales, poseen los planetas con mejores condiciones para los humanos, ellos son la raza que ostenta el poder. Los solárides, por su parte, pueblan los satélites que necesitan más tecnología para permitir la vida. Por último, nos encontramos con los addeptes, aquellos que sobreviven en los lugares más inhóspitos gracias a sus mutaciones genéticas, mutaciones que en algunos casos les permiten tener poderes.

