¿Qué pasaría si la persona que tiene que cuidar de ti vive en una estado perpetuo de embriaguez? ¿Qué estarías dispuesto a hacer para participar en el concurso de deletreo al que llevas más de un año preparándote? ¿Cómo te enfrentas a la muerte de tu madre alcohólica si solo tienes doce años y nadie en quien confiar? Hoy quiero hablarles de la novela De hogares de acogida y moscas, de Chad Lutzke, un libro que mezcla el horror con la esperanza para crear una historia de madurez de las que no se olvidan.
«Los deportes nunca han sido lo mío, y no tengo ni idea de cómo hacer una foto decente. Lo que sí se me da bien es leer, e incluso escribo mis propias historias a veces».
Esta es la historia de Denny, un niño de doce años que nació y creció en la calurosa Nueva Orleans. Un jovencito que perdió a su padre y que vive con su madre, una mujer alcoholizada y, a veces, también violenta que lo único que hace es beber y fumar sentada frente al televisor. Una persona que muestra más atención a su perra Ingrid, asegurándose que siempre tenga comida y agua, que a su propio hijo. Ese infierno que es la vida de nuestro protagonista empeorará cuando descubra que su madre ha muerto.
