Que Anna Katharine Green sea considerada la madre de las novelas de detectives, es algo que ya les conté cuando reseñé El misterio de Gramercy Park, una novela que disfruté muchísimo. Por tanto, leer otra de sus historias es un verdadero placer. Hoy les vengo a hablar de una de las últimas maravillas publicadas por la editorial dÉpoca, Uno de mis hijos.
“Caminaba a paso rápido por la avenida en una cruda tarde de otoño cuando, en algún lugar cercano a la esquina de la calle Cincuenta****, me vi obligado a detenerme repentinamente ante el sonido de la voz de una niña”.
Así da inicio la aventura que llevará a nuestro narrador, Arthur Outhwaite un joven abogado neoyorquino, al ser el único testigo de la misteriosa muerte del acaudalado financiero Archibald Gillespie. Antes de morir, el hombre mandó a su nieta a la calle en busca ayuda, y ésta llegó de la mano de Arthur, quien al encontrarse ante lo que evidentemente era un hombre mayor, minutos antes de su muerte, se apresura a tratar de socorrerlo.

